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lunes, diciembre 4

La máquina del tiempo

Más allá de la lúcida contribución de Orballo ayer en estas páginas (“España no está desmembrada, sino desincronizada”), la propuesta del BNG de tener un huso horario propio en Galicia restándole una hora para ahorrar energía ha de contextualizarse en un ejercicio de coherencia universal. Galicia es una comunidad históricamente atrasada: eso se ha repetido por activa y por pasiva, incluso sin vaselina. Días atrás se hacía público un estudio sobre nóminas del que se arrojaba el dato esperado: a pesar del espectacular repunte de mi sueldo, la media gallega es la más baja de España. También estamos a la cola en crecimiento económico, en índice de paro, en recepción de inmigrantes (que se lo huelen, y a la altura de León dan la vuelta y regresan como pueden a Sierra Maestra) y probablemente en el despertar sexual (si en Madrid se empieza a follar a los 17, en Galicia quizás la media esté ahora en torno a los 34).
Con todos estos datos en la mano, apelotonados en gruesas carpetas de cartulina azul, los asamblearios del nacionalismo gallego decidieron este fin de semana que lo normal en estas circunstancias es ir por detrás en todo, incluso en el tiempo. La medida está bien pensada. Pasaremos a tener la misma hora que Canarias, destino elegido de unos años aquí por la juventud gallega para encontrar trabajo gracias a la suculenta política del Gobierno Fraga: empanada y pulpo a los mayores del rural en festines con trombón; billete a Lanzarote, bandeja y servilleta para los mozos, a foguearse como Julián Muñoz. De esta forma, el hijo no despertará al padre a las doce de la noche con una llamada inoportuna, y la industria gallega ahorrará la energía del señor, que al día siguiente rendirá al cien por cien: igual es que van por ahí los tiros.
El BNG comenzó su asamblea con un lema: “A nación en marcha”. No se entiende por tanto que una de las medidas propuestas por los nacionalistas sea retrasar la hora: es ponernos en marcha andando para atrás, como el cangrejo: así no vamos a llegar nunca a donde queremos llegar, que no lo sabemos muy bien pero ya falta una hora más. En cualquier caso, proporcionalmente el BNG se ha quedado corto. Galicia está por detrás en todo, pero no una hora, sino varias. Lo más lógico sería que, juntando minuto a minuto en la tabla de comparaciones económicas de los diferentes sectores en los que estamos a la cola, se propusiese ir detrás no una hora, sino 24, del resto de España: al fin y al cabo, cada país lleva su propio ‘tempo’. Imaginen la voz lanosa de Francino, adormeciendo la mañana: “Son las siete de la mañana de este cinco de diciembre, una hora menos en Canarias y un día menos en Galicia”. Y así, en un largo rosario de asambleas, ir retrocediendo poco a poco hasta llegar al siglo V: los suevos. Se trata, en esencia, de una táctica inteligente que busca llegar al origen de la especie, nuestra regresión darwinista. Cojan, pues, algo de ropa y súbanse a la máquina del tiempo. El viaje promete.

1 comentario:

Lulú dijo...

Coincides con Santy (o mellor de El Progreso a diario) na túa reflexión. Brillantes ambos. Como se saian coa súa, o da "longa noite de pedra" vai pasar a ser descrición literal do presente galego: noite ás tres da tarde. Eu reclamo horario de verán todo o ano. Se se trata de copiarlles aos portugueses, reclamo os seus festivais musicais. E, por reclamar, reclamo tamén político con xeito.