jueves, mayo 22

La derrota contemporánea

Un "tonto contemporáneo del siglo XXI", dirigente "inepto, antropófago y tiranuelo", estuvo a punto de ser presidente del Gobierno de España. No lo exigía cualquiera, sino el director de El Mundo, que curiosamente aplicaba ayer, en fascinante rodillo sentimental, estas definiciones a Mariano Rajoy (¡coño, haberlo avisado antes, que estuve a punto de votarle!). A un tipo que lo entrevistaba su americana, de tanta confianza que tenían, lo despacha ahora Pedro J. sin tibiezas. Han pasado dos meses desde las elecciones, y en estos fatigosos días el hombre sensato que había de encauzar España se ha convertido en patrón de tontos y aprendiz de tirano: un proceso camaleónico al que hemos asistido, atónitos, los españoles y los menos españoles. Para entender estas cosas hay que leer antes otras muchas, como aquella bíblicas páginas con las que Pedro J. obsequió a Rajoy, previo paseo nocturno por el casco viejo de Compostela. El Mundo, como media España, quería que Rajoy ganase las elecciones, pero con ser mucha, la otra media que quería que ganase Zapatero fue más. Perdido el juego de la voluntad popular, los periodistas adictos han decidido meter el bisturí en el partido que ellos consideran suyo, porque tienen la convicción (moral, dirían ellos) de que esos votos les pertenecen. ¿Quién si no ha levantado bajo espasmos al pueblo español con llamamientos a la sublevación cada día de estos últimos cuatro años? ¿Quiénes si no ellos han alimentado el cocodrilo del 11-M con hipótesis robadas de un guión de los Morancos? ¿Quiénes, en definitiva, han anunciado que Navarra se vende, España se rompe, las familia tradicional se extingue, los moros nos invaden, ETA nos gobierna y los homosexuales se reproducen entre ellos, sin atender a leyes naturales? Le piden poco al partido por el favor prestado: elegir la cúpula, los posicionamientos ideológicos y marcar el rumbo. Que se sirvan ahora de palmeros como María San Gil, Gustavo de Arístegui o la mismísima Ana Botella, peras y manzanas al fresco, es casi cómico. Si exigen meter sus manos con tanto desparpajo en el PP derrotado, moviendo sus peones con el colmillo retorcido, ¿qué hubiera pasado si Rajoy, en un error histórico que jamás se perdonaría, ganase las elecciones?

Nak, Nak, Nakin

A min paréceme ben que non veña Bob Dylan a Coruña porque toca de costas. Non o sabe Henrique Tello, pero só hai que ir ao youtube para ver que hai concertos nos que Dylan baixa o micrófono ata a altura do cu cando necesita dalgunha nota de aire. E xa que está de costas podería mover a cintura, tipo Shakira, pero nin iso. Ás veces, se non está de humor, saca un bafle ao escenario e canta desde o camerino. E se non está para festas, queda na casa e manda un tipo cunha radio de casete a que lle dea ao play e veña, tirando. Non é a única crítica que toque de costas, como facía Jim Morrison nos bares de LA, senón que “chega e non saúda”. Nin un “cómo están ustedes” correndo dun lado a outro do escenario coa man na orella, nin un “buenas nooooches berebereberebé”, nin un “hasta luego Lucas” que faga sorrir ao público, que pide festa. O Concello da Coruña rexeita por todo iso a contratación do artista e Henrique Tello dá o argumento final: “Non toca ningunha canción coñecida”. Nin o chiki-chiki, nin Paquito el Chocolatero nin nada que poida cantarse con dignidade. Das súas, menos. Toca cousas estrañas que se lle van ocorrendo polo camiño, por iso está de costas: para que ninguén vexa como toca a guitarra ao chou mentres improvisa rimas aproveitándose de que canta nun idioma raro, creo que inglés.

martes, mayo 20

La alfombra roja

En Cannes se estrenó ayer Gomorra, la película que ha hecho Matteo Garrone del libro de Roberto Saviano. A Saviano le siguió pronto uno la pista por cuestiones generacionales (sólo desde Gertrude Stein, y no antes, es uno muy sensible a las frivolidades del calendario). Hace algunos años le entrevistaron en España y luego fue dejando aquí y allá sus notas. Un tipo perseguido por la mafia, y escribía de ella. Como la mafia (su artificial erótica, más bien) es uno de mis asuntos favoritos, y a Saviano entonces le seguía la pista, unas Navidades me cayó Gomorra, un libro devastador, alucinante, de los manejos de la Camorra y sus fastuosos tinglados. Saviano es un hombre amenazado de muerte que se mueve por la vida fingiendo ser él mismo, y su libro destripa historias tan hollywoodienses como la de un costurero que trabaja de negro en el puerto de Nápoles haciendo trajes y vestidos por un sueldo de 600 euros al mes. Todo más o menos bien hasta el día en que se hunde cuando ve por la televisión, en la gala de los Oscar, que Angelina Jolie luce un vestido que él mismo hizo. Dijo el director de Gomorra que la película va en dirección diferente al libro. Sobre la mafia escribió un trabajo John Dickie que se tituló con mucha sencillez: Cosa Nostra: historia de la mafia siciliana, un ensayo abrumador de quinientas páginas, muy bien escrito y, en el fondo (y en la mejor tradición de la mafia), furiosamente desolador. Desde el siglo XIX y los viejos huertos de limones hasta el tráfico de drogas, básicamente, siempre subyace el deshonor, la impunidad y el deseo latente (más bien la firme creencia) de pertenecer a un Estado. Ya se sabe que los mafiosos suspiran por los huesos que el cine ha ido creando con éxito para ellos. Garrone entrevistó para su película a uno jovencito que, además de estar a la última, no faltaba un día a su sesión de rayos uva. El cine ha convertido a los antiguos campesinos con trabuco del sur italiano en sus propias estrellas paseando por su propia alfombra de sangre: su exquisita alfombra roja.

lunes, mayo 19

Una buena muchacha

Yo mismo, en meses perezosos, me he visto cogiendo por los pelos personajes queridos para escribirles mis semblanzas, para recrearlos con la más estúpida, con la más inalcanzable excusa. Seguro que se me ha ocurrido alguna peor que el cuarto aniversario de nada, ni siquiera de la primera depilación. Pero también es cierto que uno no es un periódico, ni siquiera dos. No digo ya los dos primeros periódicos de España, y nada cuento del juicio que acaba de perder la discreta Telma Ortiz. Pero ayer domingo desembarcó su hermana Letizia en los hogares españoles y con mucho bombo. Debe ser la primera vez que Letizia es noticia por culpa de Telma: tampoco ella tiene la culpa de ser hermana de la hermana de la princesa. Había que buscarle un hueco: se cumplen cuatro años de su boda, y el año pasado tres, y algún día, con salud y lealtad y vocación de servicio a España, llegarán las bodas de oro. A estas horas sólo pude leer el reportaje (innumerables páginas y portada) de El País. Periodísticamente es interesante; como campaña publicitaria es ya un clásico para cualquier agencia de comunicación. He reído, he llorado y soy mejor hombre desde que conozco a Letizia. Hay en esa pieza un momento especialmente vibrante: "Es feliz. En su vida y su trabajo. (...) No ha metido la pata. Ha dado descendencia y continuidad a la Corona, y es una princesa digna y aplicada". La reproducción, la descendencia y la dignidad. Todo ahí junto, como en un feliz gazpacho

Poscrimen

Los asesinatos de ETA siguen un guión que empieza, como todos, con un cuerpo en la caja, antes entre escombros o bajo la mirada de algún familiar, testigo implacable de la Historia. Lo peor pasa rápido: alguien muere, se comunica a la familia (lean en el Diario de ayer el magnífico artículo de Xosé Pereiro) y el dolor se recoge en las habitaciones, a donde no llega la mano pública. Lo que viene después no mejora el paisaje. No hay silencio: se deja todo en manos de una semántica exhausta, y se dan homenajes por tradición, como quien ficha. La exhibición no es inocente: los entierros en el País Vasco había que hacerlos a escondidas, y seguían al ferétro cinco familiares y un perro. Hoy, ya rebasada aquella repugnante estética tardofranquista encarnada en los nobles corazones del abertzalismo, hasta el Parlamento vasco, fíjate tú, cuelga la foto de un guardia civil (muerto, por supuesto, que tampoco vamos a tirar la casa por la ventana). Y aún más, se dan lujos como el ofrecido hace dos meses por Patxi López y ayer el PP. En un acto por las víctimas del terrorismo, sus mozos siguieron el guión: abucheos a Gallardón y agresión a un redactor de la Ser. Animada, Aguirre fue a por Fraga: “Ya me contarás qué problemas causo al partido” y al quite estuvo Cobo: “Quién eres tú para pedirle explicaciones a Don Manuel”. Qué pena estar muerto y perderse estos grandes cuchicheos, estos formidables espectáculos.

jueves, mayo 15

Makeleles

Makelele deixou pegada no Celta: unha chea de recuperacións de balóns, unha millonada que pagou o Madrid por el e o alcume nun rapaz que hoxe, case contra natura, lle rouba os titulares. De Makelele dixo Del Bosque (nunha cita terrible que conmocionou aos Ultra Sur, tan convencidos da superioridade da raza branca) que no vestiario do Madrid chamábanlle o trípode. Nas rúas de Santader estrelou o seu Mercedes de luxo nunha livin la vida loca e deu positivo na proba da policía. A historia é circular, viaxa a lombos de Heráclito, e agora o espírito daquel conductor suicida, o rapaz Makelele percorre as estradas encarnado nun rapaciño de barrio benquerido, cando non idolatrado, polos seus. O problema vén dado agora: ¿quen foi antes, Makelele ou Makelele? O vigués leva pinta de película: o pique cun coletas deixou dous cadáveres no cemiterio e dous orfos na casa. En liberdade á espera de xuízo, a Makelele pillouno a polícia de novo bébedo nunha moto comendo semáforos en vermello. Pode que alucinen os mozos do Youtube que flipan coas andanzas destes heroes modernos. E non sabemos se Makelele está cómodo no seu papel, ou se algo lle atormenta. Para saber iso terían que ter mortos os seus pais nunha aloucada carreira de dous ‘makeleles’, e ninguén pensa, nin sequera Makelele, que lle poida pasar na vida algo así.

miércoles, mayo 14

Chufa

El horror, con ser tan antiguo como la palabra, lo inauguró como fenómeno de masas Marlon Brando con la cabeza afeitada como un huevo y recostado, gigante, en el corazón de las tinieblas. Ha vuelto ahora María Teresa Fernández de la Vega "horrorizada", según sus palabras, por la supuesta engañifa de un empresario valenciano de chufas que la hizo posar con sus tres mujeres y algunos de sus dieciocho hijos. La vicepresidenta del Gobierno estaba en Níger, catando civilizaciones y volvió espantada: la poligamia allí es una tradición enmarcada en la felices costumbres africanas con las que Occidente busca emparentar a propuesta (¡hostia!) de Zapatero, y las empleadas de este empresario valenciano cobran al cambio un euro y medio por cada saco de 80 kilos de chufas, en severo protocolo económico. El horror adopta a veces rígidas formas amorales que son repudiadas con asco y vergüenza, como el caso de María Teresa Fernández de la Vega. Esa foto puede acabar en la mesilla de noche de una casa de medio pelo y, sin un pie aclarativo, ser presentada como la de la tierna familia de un empresario casado con cuatro mujeres: tres recolectoras de chufas y una vicepresidenta del Gobierno español. Sólo De la Vega sabe ahora en cuántas fotos posó con empresarios españoles que tienen dos, tres y hasta seis mujeres, a veces con la sumisa venia de las mismas (aprovechándose del estatus y de los caprichos de una vida bañada en euros) y a veces simplemente engañadas. A menudo hay que hacer hincapié en esas tétricas similitudes, aún sin ser lo mismo y sin yo querer compararlo abiertamente. Donde en Níger es tradición en España es hipocresía. En el atrasado país africano el señor posa con naturalidad (¡y tanto!) en una escena que ninguna de nuestras grandes fortunas nacionales, untadas en respetabilidad, podrían repetir nunca para que no los tomen por algo muy parecido a un medieval mercader de chufas. Aunque de alguna forma, lejanamente, lo sean.

lunes, mayo 12

"Hey, honey"


Se cumple mañana el décimo aniversario de la muerte de Frank Sinatra. En 1965 Gay Talese, cuando Sinatra llevaba más de la mitad de su vida consumida, hizo un trabajo antológico para la revista Esquire. "Frank Sinatra, con un vaso de bourbon en una mano y un pitillo en la otra, estaba de pie, en un ángulo oscuro del bar, entre dos rubias atractivas aunque algo pasaditas, sentadas y esperando a que dijera algo. Pero Frank no decía nada", empieza. El hombre de 77 años que se bebió dos botellas de whisky antes de salir a dar un concierto en A Coruña en 1992, siguiendo una escrupulosa tradición, mereció un capítulo aparte en un libro espléndido escrito hace cuatro años por Marcos Ordóñez sobre los años españoles de Ava Gardner: Beberse la vida. Allí se cuenta cómo Sinatra se encontraba rodando Orgullo y Pasión en España acumulando escándalos en su hotel, destrozando sillas contra el retrato de Franco y bebiendo todo aquello que era susceptible de ser bebido junto al ayudante de dirección Perico Vidal. Una de aquellas noches Sinatra se dirigió al piano del bar del hotel con una copa en la mano y pidió conferencia con un domicilio de Madrid: sabía él y sabían todos que Ava Gardner, el infernal amor de su vida y por la que Sinatra casi se mata en dos ocasiones, estaba en España. Alguien habló al otro lado de la línea y él murmuró: "Hey, honey". Sin tiempo a recibir respuesta, comenzó a cantar una canción tras otra: un repertorio lento y sentimental. Todo el mundo en el bar calló para escuchar el susurro de Sinatra. "Estábamos petrificados. No nos atrevíamos ni a movernos para no interrumpirle", dice en el libro Perico Vidal. Cuando ya llevaba un tiempo incontable al piano se abrieron las puertas del bar del hotel Felipe II, en El Escorial, y apareció Ava Gardner envuelta en un abrigo de visón blanco sin nada debajo. "Sinatra no se dio cuenta de que llevaba una hora cantándole al vacío. Ni de que ella estaba allí. Seguía cantando con la cabeza baja, pegada al teléfono. Entonces ella llegó hasta él. Colgó el teléfono. Le tendió una mano y se lo llevó. Así, sin palabras", explica Vidal.

Románticos

Circuló hace unos meses por Pontevedra un rumor MMS: el vídeo de dos chicos fornicando brutalmente a la salida de Carabás, en la esquina de Caixanova. No era el rumor el vídeo, hasta palpable, sino el lugar, que no se distinguía bien: se decidió que era Pontevedra, y así lo parecía. Una vez resuelto el lugar, el pueblo se arrogó el derecho de identificar el polvo para júbilo de todos. A esta ciudad le gusta recogerse en el feliz cuchicheo de provincias, en el dime y direte local para aliviar los angostos días y suplir la falta de realidad con el exceso de imaginación. Es una práctica común a la que he encontrado cierto gusto casi burgués, como un fulano de monóculo que sonríe con malvadas confidencias relacionadas con la cama, con la droga o con el dinero. Pero en Pontevedra, como en la vida, las grandes leyendas urbanas siempre las han protagonizado los yonquis. Cuando no se iban de la ciudad se morían, y meses después resucitaban desafiando la lógica religiosa, que no va más allá de los tres días. Es una rara costumbre dibujarle un pasado y un futuro a quien prefiere desplazar ambos tiempos. Mi generación creció con aquel hombre de los ganchos que se paseaba por la Oliva y al que una horrible desgracia carcelaria había dejado sin brazos y sin nariz. Sobre él se dibujaron nuestros miedos infantiles, y sus desapariciones eran tan legendarias que el día menos pensado no volvió. Cada uno se hizo con una versión, a cada cual más novelesca. La verdad, en cuestiones así, suele ser tan poco romántica que debería estar prohibida.

viernes, mayo 9

Mujeres de Serradilla del Arroyo

Las madres de siete niños del colegio de Serradilla del Arroyo, de 400 habitantes, decidieron dar el año pasado la campanada posando tapadas para un calendario sólo con guirnaldas navideñas y gorritos de Papa Noel. Era su manera de recoger fondos para que el pueblo tuviese un local de ocio para sus hijos. "Aquí no hay alternativas y los niños tienen que disponer de las mismas oportunidades que los que viven en la capital", dijeron entonces. El espectáculo mereció difusión: se desvestía la España rural de la clase media, y lo hacía cutre y desganada, más con cara de reivindicación ganadera que de gozo. Eran las mujeres de las que yo me había ido enamorando toda la vida, sin silicona y sin solarium, sin taconazos, con ese punto de vegüenza y timidez que he ido buscando siempre en intrépido viaje a la infancia y aquellos primeros amores. La palabra que yo encontré definitiva de aquella noticia era el pudor, y que todas lo habían notado. Aquello fue hace meses: las fotos se las hicieron ellas para evitar más gastos, el calendario costó cinco euros y se hicieron 7.000. Hace unas semanas se supo que las mujeres no habían conseguido su objetivo. Y algo más: se habían arruinado. Debían 9.000 euros a la imprenta porque no llegaron a vender ni para pagar los calendarios. Aquello superaba mis expectativas: habían fracasado, y pocos como yo podían resistir al impulso del fracaso. Los niños seguían sin un local social en el pueblo, y las madres posaron desnudas para perder entre todas 9.000 euros: la historia se recogía, tierna, en una oscura tramoya. Una web porno anunció ayer pagará la deuda, y pide algo a cambio. Cuando el porno se mete en un negocio hay que poner las manos siempre encima de la mesa. Había un aire de degradación en todo aquello que se confirmó con la noticia: las madres saldrán en unos videochats de carácter solidario para seguir vendiendo sus calendarios y harán un posado de fotos eróticas. El bucolismo de aquel pueblecito salmantino dio paso a la sordidez de una web porno y unas fotos hechas por una fotógrafa profesional. Todo iba para abajo y a una velocidad de vértigo, sobre todo teniendo en cuenta lo que una madre puede hacer por su hijo y cuánto nos enseñó sobre eso la literatura y el gran cine (Alto o mi madre dispara, sin ir más lejos). Yo eché de menos a Almodóvar detrás de esas santas mujeres con una Súper 8 y recordé, ya divertido, a Thomas de Quincey y su espléndida cita: "Si uno empieza por permitirse un asesinato pronto no le dará importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente. Una vez que empieza uno a deslizarse cuesta abajo ya no sabe dónde podrá detenerse. La ruina de muchos comenzó con un pequeño asesinato al que no dieron ninguna importancia en su momento".

miércoles, mayo 7

Exceso de civilización

Hay un sentimiento de euforia colectiva en el periodismo al tratar de monstruo a ese hombre que encerró a su hija en un sótano. La prensa desplazada habla de un exceso de civilización en la apacible villa austriaca, casi como si fuera un pecado: probablemente lo es. Una ciudad necesita de contradicciones y turbulencias para detectar sus males. Así se nos dibujó el paraíso de este hombre y su insólito drama: una hija captada por una secta de la noche a la mañana que envía, por correo postal, una nieta cada cierto número de años. La excelencia dibujada en el entorno, arropado por una naturaleza serena y un espíritu de solidaridad y discreción. Sobre todo la prensa ha citado con mucho fastidio la discreción. A ella le llega la culpa del crimen e incluso al nazismo: desde Hitler y todos los agentes infiltrados en rostros familiares y atentos, los austriacos respetan mucho la intimidad de sus vecinos, y no se atreven a asomar la mirada más allá del seto. En Amstetten nadie hacía preguntas y parece que eso ahora molesta: si se dan más casos de secuestros con fines incestuosos, España puede exportar allí a las mejores porteras televisivas de Europa. Ya mandamos a Suiza y Alemania mecánicos y jardineros y no pasa nada porque se alivie un poco la parrilla: verán lo que queda de los setos. También molesta que sea un hombre: los titulares, y hasta las televisiones, hablan de un monstruo. Lo hacen como sacudiéndose el polvo de la chaqueta: estos monstruos... Pero el tal Fritzl es un hombre hecho y contrahecho con las mismas costuras con las que se hace un hombre, y tampoco tiene por qué estar enfermo, y de hecho ya se nos dice que no lo está. No todo el mal es achacable a algo, ni el horror está emparentado con una especie desconocida. Lo cómodo es desplazar este hombre a una subcategoría y seguir pedealeando por las verdes avenidas de nuestro pueblo meneando tontamente la cabecita mientras pensamos "estas anormalidades, vaya por Dios". Y desviarle la culpa a los vecinos, a los setos, a los nazis.

martes, mayo 6

"Desapareció de mi vista y se escondió"

Como los cuerpos que la mar vomita del fondo nueve días después de muertos, el deporte echa a la superficie su intrahistoria pasados los años, cuando cualquier miseria puede ser vista por el público como una simpática trastada, propia de un muchacho de pasado rebelde y ducho en picardía.

Así Bilardo y los famosos alfileres que la defensa de su equipo, Estudiantes, usaban para pinchar el trasero de los delanteros rivales en los córners. Que lo perfeccionó Míchel muchos años después, también en un córner, pero entonces ya el Bernabéu estaba infestado de cámaras y el célebre diestro no pudo desfogarse a gusto.

Así Argentina y sus muchachos, en Italia 90, cuando drogaron al lateral brasileño Branco: "Alguien picó un Royphol (tranquilizante para reducir la angustia que puede provocar incoherencia o torpeza en el lenguaje, falta de coordinación y sequedad en la boca) y se pudrió todo. Estaban todos (en referencia a los jugadores de Brasil) y venían a tomar el agua los buenos de ellos. Yo les decía ‘toma, toma Valdito’ y Branco la tomó toda. Lanzaba los tiros libres y se caía", contaba saleroso un patético Maradona hace un par de años, y menos mal que sólo picó el Royphol.

Y así Giner, el defensa del Valencia que confesó ayer que estaban primados por el Barcelona para secar al Deportivo en el final de la Liga 93/94. No era un misterio (aquella alegría delatora del meta González, como si hubiera parado el penalti de la final de la Champions: tuvieron que frenarle para que no diera la vuelta al campo) pero nadie lo había dicho.

Pasa a veces: se da un hecho por cierto basándose en ciertas evidencias sin que nadie salga a contarlo. En quince años uno tiene la capacidad insólita de hacerse un hombre o de hacerse lo que sea. No sabemos lo que es ya Giner, pero ayer abrió la boca y lo menos importante que dijo fue lo de la prima. También estaba primado el Tenerife y nadie agitó el fajo: sólo Núñez sabe cuánto le costaron las Ligas al Dream Team. Del discurso de Giner lo que le llamó a uno la atención fue Bebeto: "Durante el partido me recriminó que éramos unos vendidos y que si no me daba vergüenza. Cuando pitan el penalti me dirijo a él y le digo que ya lo tenían, que si era lo que quería ya lo había conseguido. Desapareció de mi vista, se escondió y lo tuvo que tirar Djuka". Eso también lo supimos, porque estábamos delante de la televisión, pero nadie de los que estaban en el campo lo dijo. Bebeto se cobijó bajo las faldas del miedo retratado como un cobardón. Nunca una abdicación fue tan clamorosa. Que el penalti lo falló él cuando rechazó el balón y salió del foco es una evidencia: puso el pescuezo de Djukic bajo la cuchilla y asistió impertérrito a la matanza con la que el destino ajustició al equipo por su causa.

lunes, mayo 5

En el nombre del tío

1) Suenan clarines y trompetas para anunciar la portada de Interviú: Magdalena, nombre evocador de la pecadora reconvertida en objeto de culto de los Dan Brown de turno, se desnuda. No lo hace por su cuerpo, sino por su sangre: es sobrina de Rouco Varela. Dice que su tío representa la hipocresía. A mí siempre me han puesto muy nervioso las entrevistas de mujeres en tetas. En el Diario no he llegado a hacer ninguna, y habré entrevistado a un ciento de ellas. Bien es cierto que ninguna me ha pedido dinero, así que yo no he mendigado más que un titular. Y que no trabajo en Interviú, ni he posado nunca allí. Magdalena ha decidido desempolvar los pezones y tirar de la cadena. Pudo haber escrito un libro hurgando en la intimidad familiar, que al menos está mejor visto que sacarse la ropa, pero el esfuerzo era exigente: no es lo mismo exhibir la cabeza que las tetas.

2) Muchos madridistas de bien estuvimos de madrugada despiertos esperando un traspié de Raúl en su escorzo al amarrar a la Cibeles la bufanda: tiene que correr el aire en la delantera de Schuster, y el Pipa exige el 7. No sólo no cayó, sino que se dedicó a picar la piedra de la estatua con el palo de la bandera en un ejercicio público de gamberrismo que hace años no se ve en España. Quien lo vio en directo lo sabe: le llevó diez minutos enganchar la bandera, probó en seis sitios y al final casi le revienta la cabeza a la diosa. Un skin hubiera tenido más delicadeza.

3) En El País del sábado, agachado en un apoyo, se publicó uno de esos párrafos memorables que aparecen una vez cada cinco años. Sucedió en los fastos de la inauguración de la muestra del 2 de mayo: "Pizarro fue también objeto de la comidilla general porque se lanzó como un poseso a buscar una moneda, según varios asistentes. Era de 10 céntimos y se le había caído a Miguel de la Quadra, que pronunció un pequeño discurso en nombre de quienes recibieron las medallas de la Comunidad de Madrid. Según los testigos, el ex presidente de Endesa, en lugar de devolverla, la guardó en su bolsillo".

domingo, mayo 4

Nadie es perfecto

Todos los diarios generalistas han dicho que la frustrada cuchipanda sexual de Ronaldo es la “comidilla” de Brasil: pocas crónicas pueden presumir de un inicio tan lujoso. Las versiones difieren, como merece un buen escándalo, pero pesa más la de Ronaldo. La estrella organizó una reunión ejecutiva con tres putas y las tres, comprobó pasmado, tenían bigote: un hat trick como los de antaño. Las imágenes que se grabaron con un móvil sugieren una tarde soleada y un delantero ocioso en un motel de apariencia cutre. Pero al día siguiente las portadas mostraban el rostro de uno de los travestis: si Ronaldo, como Santo Tomás, tuvo que tocar para creer, que Dios le conserve la vista. Desde que Joe E. Brown le dijo a Jack Lemnon que nadie es perfecto, e incluso antes, el travestismo es una de las grandes fuentes de placer de la vida. Hace años salí feliz con uno del Camawey y el bellezón, con un punto de candor, fue diciendo camino a casa que quizás era conveniente que antes de ir a la cama hablásemos porque había algo que yo tenía que saber. “No me irás a decir ahora que tienes coño”, contesté resabido. La conclusión es ésta: o Ronaldo fue muy expeditivo o los travestis fueron muy torpes. Hace poco salió uno en televisión para responder qué pasaba cuando un hombre que pensaba que era una mujer veía el equipamiento. “Nuestra labor consiste en hacer que, para cuando lo descubra, le dé ya todo igual”. Una respuesta antológica.

jueves, mayo 1

Contra el tiqui taca

En plena expansión galáctica, durante aquellos pocos meses en los que el florentinato alcanzó su mayor esplendor para derrumbarse a la misma velocidad, radiaban exaltados los micrófonos patrios una visita del Valladolid al Bernabéu: "Figo se la deja a Zidane, Zidane a Roberto, se apoya con Raúl, Raúl con Beckham y la pide Ronaldo, ¡y dicen los críticos que quién defiende aquí: pues el Valladolid, quién va a defender!". En marzo se descubrió el pastel: el balón no aseguraba ni la victoria ni el buen fútbol, y los nombres en las camisetas daban más miedo en las tiendas, con la etiqueta del precio colgando, que en el campo. La trituradora de la Historia fue despiezando aquel equipo hasta dejarlo en el hueso, que era Raúl. Moribundo respira el Barça, maniatado dicen por el perezoso capricho de sus estrellas: vano juicio. A diferencia del Madrid, que era un equipo de individualismos al que se le ordeñó una Champions, el Barcelona muere de éxito por ser demasiado equipo, mareado por su fórmula y víctima de ese cáncer que se ha instalado en el fútbol propalado por los oscuros poderes (el 'relañismo', mismamente) ayudados por el figurín de pajarita extravagante encargado de detectar el mal y encimarlo: Andrés Montes y su tiqui taca. Agosta el Barça, que desplegó en Old Trafford la quintaesencia de su fútbol: barroco y muermo, moviendo el balón de un lado a otro como una vaca movería el rabo. Sin Messi el equipo hubiera sido el espanto. Pases, pases y pases: una abundancia de pases que persigue hipnotizar al rival hasta tumbarlo con alguna pared milagrosa o una incorporación letal: he ahí el tiqui taca, adoptado con ruido por una selección española necesitada de una innovadora fórmula para fracasar. Ojalá, piensa uno, el fin del Barça sirva para desterrar el tiqui taca de la Liga y menear la banderilla de un fútbol diferente (transiciones de vértigo y primoroso en lo físico) capaz de hacer estallar a las defensas en lugar de dormirlas.

miércoles, abril 30

No tiene precio

Periodista: ¿Se pagó a los secuestradores?

Presidente: Las cosas se han hecho bien, y espero que todo el mundo lo reconozca.

Periodista: Otro asunto que también preocupa es el aceite de girasol…

Este trozo de entrevista en el programa 59 segundos resume el estado general de las cosas. Así sacado, crudo y en frío, antes de pasarlo por la plancha, antes por tanto de alborotarlo con la sal y la pimienta y depositarlo en el plato sin orden ni concierto, el trozo define una forma de ver la vida (la vida láctea: la vida de ese Adolescente en prácticas al que a veces interpreta Zapatero) y el periodismo engatusado, cosiéndole baberos al poder. Es sintomático que cuando Zapatero le dice a Ana Pastor que espera que "todo el mundo reconozca" que las cosas se han hecho bien, ella sea la primera en hacerlo. Tuvo que haber tensado la cuerda Zapatero:

-Otro asunto es el aceite de girasol...

-Las cosas se han hecho bien, y espero que todo el mundo lo reconozca.

-En cuanto al paro...

-Las cosas se han hecho bien, hostias, y espero...

No es nuevo. Desde muy abajo a los periodistas se nos acostumbra a ver atacar naves en llamas más allá de Orión. Un concejal de Sanxenxo ya retirado solía llamarle a uno después de la entrevista para animarle a titular ("qué te parece si pones..."), cada vez más políticos exigen un guión (o directamente las preguntas exactas, una por una, en férreo orden) y ya son habituales las ruedas de prensa sin preguntas (o sea, sin prensa: ruedas a secas, se supone que de molino). Y si a uno no le piden guión, porque uno no es guionista y si lo fuera estaría en Hollywood, no en las provincias, entonces a uno se le puede ir la mano: es entonces el turno de la quejosa llamada arriba para llorar el marcaje.

No fue la entrevista a Zapatero en TVE nada que no hayamos visto en La Sexta, donde en campaña Mamen Mendizábal le hizo la pedicura al presidente. Lo que más molesta es ese ambiente cómplice que se crea alrededor, en plan "está usted con los suyos", que se manifiesta sobre todo cuando llegan preguntas sobre el PP, poniendo hasta caritas de asco desde la lejanía ("bueno, y esa puta barbaridad que dicen ahora los fach.., digooo el PP, presidente, ¿qué le parece?"). En 59 segundos no le pidieron un autógrafo de milagro, algo sorprendente estando allí Antón Losada, ese gran colérico. Fue una lástima, porque el caso de ese atunero merecía una transparencia proporcional a la sumisión casi sexual ofrecida por España. Las declaraciones posteriores dejan una tristeza rebotada, incluido el momento mastercard del ministro de Exteriores Moratinos: salvar la vida de los españoles, como ir guapísima a la boda de tu ex novio, "no tiene precio". Y depende, que una cosa es secuestrarlos en el País Vasco y otra en Somalia. Sarkozy pagó a sus piratas, y cuando tuvo a la tripulación a salvo dejó unos bombazos de regalo y puso a varios ante la Justicia. España optó por pagar, llevar a los marineros a buen recaudo y hacerle el paseíllo a los secuestradores para que tome nota el Barça: se fue el presupuesto de la operación en el rescate y el confeti.

martes, abril 29

Todos novelistas

Para que no faltase de nada en su discurso de entrada en la Academia, en ese domingo de gloria al que todo intelectual tiene derecho en la vida, a Javier Marías no se le olvidó dejar salir a sus fantasmas. A Andrés Trapiello, sí, y por poco a las procesiones y a las comunidades de vecinos. Que eligiese un escenario de pompa y una hora trascendente no lo eleva a él, sino a su enemigo. “Poco importa que a Don Quijote o a Sherlock Holmes les hayan surgido escritores aprovechados (a Cervantes le sucedió hasta en vida) que hayan intentado prolongar sus aventuras y redibujar sus personalidades”, dijo abriendo la jaula por la que salió Al morir Don Quijote, la trapelliana prolongación de la leyenda. Ya todo es viejo. Me lo escribió ayer el amigo Mabalot: “No creo que el duelo Marías-Trapiello dejé muy bien a cualquiera de los dos, aunque son realmente la cara y la cruz de la literatura española: por generación, por estética y sobre todo porque los dos son insistentes hasta el aburrimiento en sus santorales, tan distintos el uno del otro. Incluso se podría saber si a uno de los dos le gusta un autor sabiendo qué le parece sólo al otro. Uno, que si Benet hasta en la sopa, y el otro Galdós, como si los hubiesen descubierto ellos”. De Benet dejó dicho Trapiello en su diario (que tan buenos enemigos le ha procurado: en el último volumen recuerda con indisimulado aprecio a Juan Cruz y Sánchez-Ostiz) que era un “ingeniero engreído al que comparan con Faulkner”, y de Trapiello vino a decir Marías que era el novelista “más inepto” de España. La guerra se fue luego a otras latitudes, y el hastío de Marías con el aniversario del Quijote tuvo respuesta días después por parte de Trapiello (“acabo de leer esto por ahí, en el artículo de uno”) con un artículo (Quita tus sucias manos de mi Mozart) publicado hace tres años que tituló inspirándose en aquel otro célebre de Manuel Vicent (No pongas tus sucias manos sobre Mozart). Todo bellamente ejecutado, porque las disputas literarias tienen a veces tanta altura estética como cierta y hasta comprensible miseria vanidosa. Claro que en este discurso Marías dijo algo tormentoso: “la ficción es el único medio para no deformar la realidad”, “en el momento en que se aspira a que la palabra reproduzca lo acontecido, lo que se está haciendo es suplantar y falsear esto último”, “cualquiera que se dedique a contar algo cierto será susceptible de ser corregido, enmendado, aumentado o desmentido” y, por tanto, “sólo podemos contar lo que nunca ha sucedido”. Provocadoramente ligero, desde luego, y hasta un punto descorazonador en la parte tocante al periodismo. Contestó ayer Arcadi Espada largamente, avisando: “la puerilidad de algunas de las afirmaciones de Marías es casi sorprendente”. O sea, que no llega a sorprendente: ¿cómo es esa puerilidad? Ay, el burbujeante champán de la lengua.

lunes, abril 28

Fátima

Una de las mejores historias de Manuel Vicent no la relató en su conferencia de la semana pasada en Pontevedra ni en la cena posterior, sino un día después en el refugio ourensano de José Luis Cuerda. Este viernes, en la sobremesa y al calor de un ribeiro que no era el suyo, anunció Cuerda que Vicent era un pozo sin fondo y relató la historia de su amigo. En un viaje a Portugal el guía de Vicent le dijo: acércate a esa anciana y pregúntale si es la Virgen de Fátima. Le costó convencerlo, pero allí fue Vicent a lanzar la insólita pregunta. La mujer desconfió al principio (“¿es usted periodista?”) y se animó después (“no, señora, yo soy muy devoto de la Virgen”). Se llamaba Mary, llegó a Portugal con 17 años casada con un topógrafo portugués y entonces acostumbraba a vestir de blanco con un manto azul sobre los hombros por los valles del interior, en contraste con el oscuro hábito de las portuguesas. Una tarde que rompió a llover Mary corrió a una encina a subirse a unas ramas a protegerse, y aparecieron tres niños que la miraron asombrados. Se cayeron bien, y los citó varios días para jugar en el bosque al escondite hasta que regresó con su marido a Inglaterra. Cuando volvió a Portugal dos meses después aquella encina ya era el centro de peregrinación de miles de personas. Y jamás dijo nada porque al fin y al cabo, sentenció, ella era muy devota de la Virgen de Fátima.

viernes, abril 25

Mentirosos o barcelonistas


El buenismo, en su calurosa vertiente hipócrita (quiere decirse en su peor vertiente), se ha instalado como una áspera bacteria en el madridismo institucional, oséase la respetable oficialidad blanca hinchada de autoridad. Que quieren que el Barcelona, dicen, gane la Champions. Y si ellos no pueden ganar la Liga, pues por lo menos que la gane el Barça, les faltó añadir. Ramón Calderón, en su impostada faceta moderada que perderá el peor día tirándose palco abajo para abrazarse con cualquiera, y Raúl González, reclamando la inclusión en el escudo del Madrid el perfil de su nariz como parte ya de la simbología nacional madridista. Los dos poniendo caras en la prensa: "Nosotros vamos con el Barcelona". Probablemente de todos los madridistas del mundo (no hablo de los ‘me gusta el fútbol, lo veo de vez en cuando y voy con el Madrid: ¿qué tal temporada está haciendo Chendo?’) sólo haya dos que deseen que el Barcelona gane la Champions: el presidente y su capitán. ¿Por qué? Por buen rollito, lo que es una torpeza porque si hay que tener buen rollito con alguien es con el Manchester, por si cuela la oferta por Cristiano Ronaldo. Por quedar bien, no se sabe con quién: en Barcelona se ríen de ellos ("Raúl también es culé") y en Madrid los señalan ("tontos y apaleados"). Luego está el asunto de la mentira, que ni se puede decir piadosa: ¿alguien se imagina a Calderón saltando con un gol -cuando marcan, que parece que les cuesta- del Barça? ¿Y a Laporta abrazándose con su mujer cuando golea Van Nistelrooy? ¿No se dan cuenta de que una temporada sin títulos del Barcelona suena a gloria si tampoco gana el Madrid, y que la Liga del Madrid se va a celebrar de muy mala manera si tienen los culés pendientes la final de la Champions? Señorío, dirán Raúl y Calderón inclinando la cabeza al paso de las mocitas madrileñas. Señorío (¡falso, encima!) con el Barcelona, pero no con la afición.

jueves, abril 24

Mariconadas

Días antes do Festival de Eurovisión unha plataforma serbia avisa de que non quere mariconadas. Refírese aos homosexuais. “Todos os que amosen aquí a súa homosexualidade serán apaleados. Damos a benvida a todos, pero non imos permitir que os homes vaian da man pola rúa. Nas súas casas e nos seus clubs, si. Que os nosos fillos non o vexan”. É gracioso esto último, porque normalmente son os seus fillos os que rexentan os clubs. Enténdese freudianamente que matar o pai vén sendo isto. Xa Eloy de la Iglesia puxo nos oitenta fillos de picoletos a meter chutes co abertzalismo, e non facía falla ir tan lonxe: ao cine, refírome. Os perseguidores de homosexuais teñe hoxe menos futuro que os perseguidores de Gebrselassie. Pero o mesmo día que a plataforma serbia saía aquel Luciano Moggi, capo do Calcio, a dicir que os gays non poden xogar ao fútbol. Logo engadiu: “Non hai un só futbolista gay”. Xa non hai gays en Irán e agora tampouco no fútbol: o tipo máis macho do mundo debe ser o defensa central da selección iraniana. Pensaba un que ante semellante cousa sairía a pelotazos algunha estrela do armario a dicir que non, que no fútbol, como na Igrexa e como no Exército, hai gays, tantos como na vida. Mais aínda non. En Irán xóganse o seu literal pescozo e houbo quen levantou a man. No fútbol deben de xogarse algo máis.

martes, abril 22

Camiño

Hai unha tradición moi española que consiste en prometer facer o Camiño de Santiago cando algo é improbable ou imposible. Lembro hai anos o locutor de radio Alfredo Martínez a conta dun España-Iugoslavia no que Alfonso marcou o gol da vitoria no último segundo. Despois de darlle grazas a Deus por existir, o gran García lembroulle que tiña que facer o Camiño que prometera: “¡Lo hago, lo hago!”, berrou o xornalista fóra de si. Esta semana Luis Aragonés foi máis lonxe: fará o Camiño se España gaña a Eurocopa. Díxoo respondendo á pregunta dunha galega, que o invitou a facelo e propúxose ela para acompañalo. “Irei coa miña esposa”, dixo el, como se a pobre rapaza xa estivese abrindo a blusa. Coñecendo o historial do equipo puido dicir calquera outra cousa. Mesmo que faría o Camiño se a selección gaña a Copa América de vela, tanto ten. O que si garda Aragonés é un carácter que non lle iría mal ao Camiño. Del sabemos por exemplo que non lle cabe no cu un pelo de gamba. Pode ser o primeiro da súa especie en abrazar o Apóstolo. Na TVE fixo méritos: prefire que lle chamen Zapatones a Sabio de Hortaleza. Con sorte fica no Obradoiro co seu colega de alcume, coa vieira no peito e facéndose fotos cos turistas, xa parte do decorado e do espírito, máis pendente dos ionquis que pasan pola Quintana que de Raúl, o que non deixa de ter graza vendo correr a uns e ao outro.

Piratas

Visto en perspectiva había entonces cierto romanticismo en matar a alguien que no era de tu país precisamente por eso, por extranjero. Si eso se llevaba a cabo en alta mar, y de ello se derivaban tesoros varios y un largo recuento de cadáveres tumbados con la espalda al sol, el viejo aire romántico empapaba a los piratas (sólo a los escrupulosamente patriotas: los había promiscuos). Es la sucia percepción de la literatura, pero hasta ahí: esto no es la mafia, y prescribió el delito. Dijo hace poco el escritor Alberto Fortes que no era romántico el mar, pero lo dijo porque lo había vivido y lo había vivido joven. Siempre ha defendido uno que desde la ignorancia es más fácil zanjar / idealizar estas cuestiones. En otros siglos el patriotismo se entrenaba matando y ahora hay que celebrar algún gol suelto de Salinas, cuando Salinas ya ni juega. En su conferencia en Pontevedra Manuel Vicent habló de la patria como efusión del cerebro reptil: la defensa del territorio. Por eso puso ejemplo a un perro, al que descuidadamente llamó Toby. Cuando sale el perro de casa mea en un árbol, en otro y en el de más allá. No por aliviarse, sino por definirse: su patria. Sarkozy, con la arbolada patria a cuestas, envió hace unas fechas sus mejores presentes para sofocar un secuestro infame en aguas somalíes y Zapatero pudo haber pensado ayer en una excursión de catequistas, pero acaba de enviar una fragata a ver qué pasa. España, desde que un mal día se puso el sol, ha sido siempre un país que se debate entre la blandenguería y la estolidez. Cuando hubo que hacer una guerra sucia se metió en un saco a Segundo Marey. Cuando hubo que plantar cara a Bush, nos pasó la mano por el lomo y tiró un hueso que devolvimos entre fogosos ladridos. Sobre los piratas modernos no cae la romántica pátina del pasado sino el estigma de una banda de chikilicuatres en pedaleta con ínfulas marinas. Suelen ser ex militares que cuidan a sus rehenes y que defienden una patria rápida: el dinero. Si hay cierta moral, debe España empalmar en la proa una ancha tabla de madera y empujarlos, con la punta oxidada de un viejo sable del pirata de A Moureira Benito Soto, a los tiburones.

lunes, abril 21

Chicho me toca

No hace mucho leí que una de las grandes contribuciones culturales de Berlusconi fue recortarle la falda por el culo a las azafatas de sus concursos. Ya bamboleantes las robustas cachas de la nación y bien alzadas las copas de sus pechos, Berlusconi inauguró el ‘mamachichismo’, que es un machismo tartamudeante y feliz con el que se alborotaron las tetas en la pantalla. En ataque de vanidad, Zapatero, feminista vocacional y cada vez más rendido al espectáculo, viene de nombrar ministra de Defensa a Carme Chacón. El Ejército sacude siempre las victorias de Zapatero, que lo utiliza como rápida metáfora de su poder. Carme Chacón fue su particular retirada de tropas: el seco aldabonazo con el que poner a andar la nación. Inteligente, el presidente ha obligado a retratarse a todos, incapaces de callar los problemas con tan abultada tripa que tendrá Chacón para meterse en un tanque: esto lo dijo César Vidal, lo que no deja de tener su gracia, porque si el día menos esperado el locutor se pone a parir tenemos que salir todos de España. Desde Italia llegó una señal inquietante: al Cavaliere la imagen de una jovencita embarazada poniendo firme a un batallón le atormentaba. ¿Era necesario el nombramiento?, se preguntan los más tenues ‘arévalos’. Viendo esa ténebre histeria, los cómplices codazos tabernarios y el ‘mamachizado’ sudorcillo sobaquero traidor, hubo hasta que improvisar un Ministerio de Igualdad.

viernes, abril 18

Herencias de Meirás

"Don Benito Pérez Galdós y doña Emilia Pardo Bazán gustaban de juntarse los jueves en el pazo que la señoruca tenía en una aldea. Allí doña Emilia guisaba cocido de garbanzos, que tenía muy buena mano para la cocina. Luego de ponerse tibios de garbanzos, se acostaban juntos en un catre diociochesco y, cubriéndose hasta la coronilla con las sábanas, se pasaban la tarde toda tirándose pedos, a cual más sonoro, en alegre y hedionda pugna conyugal/no conyugal. Esto nos da la clave de bóveda del estilo garbancero de ambos prosistas, cuya escritura estaba transida de ventosidades".

Contaba esto no hace mucho Adrede, uno de los clásicos del Nickjournal, el único foro de internet que repaso minuciosamente antes de emboscarme entre sábanas. Se trata de una deliciosa perversidad sin base alguna, pero que a día de hoy merece ser glosada: pensé por ella ayer en los técnicos de la Xunta que entraron en el Pazo de Meirás, antaño refugio de la Pardo Bazán, que frecuentaba también la botica de Don Perfecto para alegría del loro, rápido en cubrirla más de una vez de insultos, cuando no enteras procacidades.

Desconozco ahora si el ardiente poso de aquellas metafóricas ventosidades permanecieron en los tiernos veranos del Caudillo y contribuyeron a agriarle el gesto. Al menos cuando bajaba al Lérez El Moreno le metía los salmones en el anzuelo, con la destreza con la que Franco metía rojos en la cárcel o en la fosa, dependiendo del humor y del subordinado. Uno dio en su momento la opinión que le merecía el Pazo y sus legatarios, y que no la recuerde no es culpa suya: el olvido, aunque flácido y hasta menesteroso, no es cosa tanto de la edad como de las ganas.

Sería interesante, ya abierto el melón, que entrasen los técnicos de la Xunta vestidos de astronautas con bolsitas de plástico esterilizadas, para entender desde las tripas de la cotidianeidad veraniega, desde los días de pantalones blancos y gorritos de marinero, aquellos maravillosos años con Carmencita ensayando golpes de cintura en el jardín, y rescatar con pinzas para la ciencia, aquí y allá, el polvo que levanta el tiempo y saber más de la estética (el sofá, las pantuflas y sus cuadros) del franquismo, eso tan inequívocamente kistch.

jueves, abril 17

Rabudo

Los cuidados siempre atentos de mi compañero Miguel Álvarez me introdujeron hace más de dos años en el ‘universo rabudo’: el blog del periodista Nacho Mirás Fole, en el que se desgajaba su vida como un pedazo de ficción con el milagro de no serlo, atenta a los devaneos de la memoria y un orgullo severo por la familia y la tierra. Como los grandes guisos, Mirás regó sus textos con el albariño del humor a ratos amargo y a ratos feliz, con un punto desesperado de ternura e inteligencia. Hay en esa obra que vino calcetando laborioso en internet largas piezas dignas de un narrador mayor que se sienta dichoso en la cumbre nevada, rodeada de lumbres y lobos, arropado gozoso por el manto privilegiado del arte de contar heredado de los Fole. A finales de verano de 2006, cuando ya llevaba seis años escribiendo columnas en el Diario, quise valerme de un blog para ir colgando mis artículos: un ejercicio gimnástico de vanidad, como si la Humanidad bramara por la ausencia de mis artículos en internet. Tan inoperante en la Red como en la vida, le escribí con forzada naturalidad a Mirás un correo presentándole mis respetos y pidiéndole que me echase una mano. Le confié las llaves de mi puerta de blogger y él, desprendido, se zambulló artesano con mañosas artes y me dejó una página envidiable hasta que, caprichoso, le pedí meses después que la cambiara a otra plantilla. Ni nos conocíamos ni falta hizo: repitió el favor, y lo tuve al otro lado del correo atendiendo paciente a mis delirantes consultas. Tuvo después el detalle de citarme en una de sus entrevistas de la contra en La Voz a propósito de una boutade mía, y me habló de su estrecha relación con Alvite, que para mí es como que te hablen de tu estrecha relación con un dios. Yo a cambio le chupé la sangre de sus letras, a veces sorprendido y admirado por hacer lo que hacía a mayores de su oficio de escritor de periódicos y periodista de tres cuerpos. Rabudo se ha hecho con algo que he visto en muy pocos blogs o ninguno. Un universo presentado con pasión y delicadeza, que incluye una Vespa, una gata, sus colegas de profesión, una caravana, una bicicleta, Edilberto Alonso, Navarra, Vigo y cosas importantes que me dejo con la excepción de Ane, la criatura que le vino a dar la vuelta a sus días como a un calcetín, y de la que hemos visto sus primeros pasos con la certeza de asistir, privilegiados, al milagro de la vida. Ayer escribió: "Este blog ni ha pretendido ser referente de nada ni de nadie, ni tampoco sentar cátedra ni convertirse en un medio de comunicación alternativo. Lo que está escrito, escrito está y ahí lo dejamos. Yo seguiré siendo rabudo porque el mundo me ha hecho así", y se despidió de los lectores afanoso, señor y distinguido. "El amor es algo muy resistente", dijo citando a Alvite: "se necesitan a dos personas para acabar con él".

martes, abril 15

Chema desvaído

Estos días se ha muerto Chema el panadero: la noticia no ocupó espacio en la prensa pero ha sido la primera consultada en los diarios digitales y ha repercutido en internet con esa melancolía desteñida con el que se trata la muerte no de un hombre, sino de una parte de la infancia. A Juan Ramón Sánchez Guinot se lo llevó un cáncer de pulmón a los 51 años. Flaco, de rubio flequillo ochentero, bailarín y cantor, Chema iba de un lado a otro con su delantal blanco. No recuerdo ahora si tenía amores con Ana, pero en la vida real se casó con la actriz que estaba dentro de Espinete: su particular José Luis Moreno. "Tengo pinchos en la espalda, pero por delante no, para que cuando te abrace no te pinche el corazón...", cantaba el erizo. Si los sabores, los lánguidos mordiscos a la magdalena, nos llevan a la infancia, la agria muerte de Chema ha devuelto un bocadillo de chocolate y un par de mandarinas. No se nos está muriendo la infancia, sino algo peor: dos niños asomando por la puerta de un tren, Espinete desconcertado en la ciudad y Don Pimpón caminando por un bosque, con varios niños detrás, jugando al escondite. Curiosamente envejeció mejor Don Pimpón: su nombre se atribuye siempre a cualquier señor de peso generoso que evoque, por no se sabe qué misterios de la metafísica, la oronda figura de aquel sanote amigo de Espinete (y ahora, con esto de sanote, caigo en otro ‘donpimpón’: el noblote noviete de Carmen Martínez-Bordiú). Después de Barrio Sésamo vino Los mundos de Yupi: no recuerdo si fue un fiasco o dimos el estirón. No hubo más: cuando aprendimos a contar y a escribir con cierta propiedad nos olvidamos de los estrafalarios bailes de Chema en Barrio Sésamo. Hasta que se conoció su muerte y nos obligó, con afectación, a volver otra vez la mirada atrás: laboriosa conjura la del cáncer. A Chema el panadero lo sustituyó Chema el tendero. No hay ningún tránsito que explique mejor la vida y sus pocas vacilaciones: nuestra generación se desplazó del "reportero más dicharachero" de la rana Gustavo al "quien fuera cochino para meterte el hocico en toda la trufa" de Mauricio. Así nosotros y nuestro feliz calvario.

lunes, abril 14

Creador

Recibo con satisfacción noticias del nuevo Gobierno (hay una ministra de 31 años, pero Alejandro conquistó el mundo con 27) y la continuidad de César Antonio Molina, protagonista hace unas semanas en La Opinión de una de las entrevistas más sonrojantes que se hayan leído nunca en democracia: una tasación en bruto. Me llegó por mail, como las viagras y los alargamientos de pene, con la salvedad de que a la entrevista ni le hizo falta un milímetro de extensión: no la toques ya más, que así es la rosa. El titular de campaña es furibundo: "Soy muy conocido y popular y no necesito hacer un gran esfuerzo". El antetítulo primoroso: "Zapatero siempre dice que, además de ser un gran intelectual y un gran gestor, soy más político de lo que creo, que es una manera de decirme que lo iba a hacer igual de bien en el ministerio". Y hay que auscultar bien, sin embargo, para hallar el tesoro del ministro. Está en el texto, sin destacados, agazapado entre la maleza de apocada modestia: "No tengo una actividad deportiva física y el poco tiempo que tengo lo dedico al aspecto creador. Es una rutina que cultivo desde la infancia". La rutina de la creación en mandilón: el niño César Antonio imitando a Lloyd Wright con la plastilina. Estos ministros son buenos para el periodismo y en general para la vida. Del escritor César Vidal se dice si hubiera leído todos los libros que ha escrito sería un hombre cultísimo. Del inmortal creador César Antonio Molina nos quedamos con su currículo. De profesión, sus rutinas.

viernes, abril 11

Amor al primer rostro


Un estudio acaba de sentenciar que por las expresiones del rostro se puede adivinar la promiscuidad, el romanticismo o la brevedad de una noche de sexo. También, con un poco de intuición, al bizco y al cejijunto. No es una campaña de Durex: se han puesto a ello expertos universitarios, y no es la primera vez. La ciencia últimamente elige caminos sensacionales para hacerse un hueco en los periódicos: como no es rebatible, porque es ciencia, se le abre la puerta, aunque permitan que frunza levemente el ceño. Del estudio se infiere que los hombres quieren amores de barra y las mujeres barra libre en el amor. Sabíamos, por el refranero, que la cara es el espejo del alma, pero no sabíamos que también lo era del paquete. El amor se elige a primera vista, aunque a veces haga falta una tercera y hasta una cuarta, e incluso gracias a internet ni eso: un emoticono basta. Las expresiones muy masculinas (un hombre gritando gol o mordiéndose la lengua antes de repartir una hostia) parecen indicar menos grado de compromiso (con la mujer, no con el Real Madrid). La nariz grande y la mandíbula cuadrada en el varón es sinónimo de promiscuidad. En algunas agencias hay un momento del reportaje en el que se usan los términos macho y hembra: una disciplina semántica que a mí personalmente me pone cachondo. Ya se ha dicho que el sexo es una de nuestras más tiernas conexiones irracionales y que el rostro de Marlon Brando encarna, en su más furiosa madurez, lo primitivo y su exquisitez. La mantequilla fue la rueda del siglo XX, aunque todavía ningún estudio haya dado con ello. Ben Jones, de la Universidad de Aberdeen, dice que la gente puede juzgar mucho a una persona por su rostro, como el estado de salud o su personalidad. Los científicos lo dicen ahora, pero los rostros hablan desde tiempos inmemoriales no sólo para ir a la cama sino para ir al poder. Estos días andan paseando su agonía los altos cargos socialistas mirando el teléfono, preocupándose como nunca por la cobertura y la batería. "¿A ti te ha llamado José Luis?", se preguntan entre ellos, sospechosos habituales de las quinielas y del trasiego. Pero a mí me tiene subyugado el rostro de la condesa de Murillo: no invita a la frugalidad. Hallo en ella la impiedad, el desafío y el frío tétrico que antecede al colmillazo de la traición. No se fijó el estudio en Esperanza Aguirre porque utilizó a chavales de veinte años, pero hay en esa insatisfacción de la presidenta la fuerza devastadora que impulsó a Brando en El último tango en París, aunque su logro es más modesto: Aguirre sólo quiere la Moncloa y Brando, poético símbolo universal, buscaba su destrucción.

jueves, abril 10

A veces bebo

Probablemente la noticia hubiera tenido más gancho si fuese Terelu la que dormitase entre cartones al sol de Madrid. Terelu (los fastos de su maquillaje y el culo a cuestas) hubiera traído una conmoción nacional. Sin embargo a Terele ya la hemos visto como Celestina y como sirviente de un cortijo de señoritos avisando de las cacas de su hermano. Y con todo se ha sentido el abandono del Tomate. No sé cómo anda ahora la parrilla, pero seguro que no repitieron cien veces el vídeo de Terele vagabundeando con grandes letras bajo la música del Conde Drácula. Como se perdió la cirugía televisiva, María Eugenia Yagüe revolvió un poco en El Mundo: en el estreno de Los Santos Inocentes se acercó a la cola del cine una harapienta a pedir dinero que era la propia Terele Pávez. Nos ilustró Yagüe sobre el alcoholismo de la actriz y sus episodios paseando por las terrazas buscando una moneda, no tanto por la moneda como por el pedir. Algo se dejó atrás en el debate: la carta al director de El País de Luis Alegre que dijo haber acompañado en sus juergas a Paco Rabal y la propia Terele Pávez. "Sentían debilidad por los vagabundos (...) Les fascinaba esa gente que estaba al margen de todo. Hace siglos que no veo a Terele. Pero la tele infame -qué horror- me ha devuelto una imagen de mi juventud: la gran Terele charlando con un vagabundo después de invitarle a un bocadillo. (...) A mí me ha encantado comprobar, con cierta envidia, que la impresionante actriz mantiene la energía, la alegría y la bohemia de siempre". Ayer salió Terele Pávez a decir misa, con lo bonita que estaba callada. Aprovechando los cartones, a Terele le han sacado el padre que la familia tiene en el armario y una adicción al alcohol que arregló con una frase lapidaria: "Yo a veces bebo, y a veces no". Que remite, por otros caminos, a aquella de un heroinómano volviendo de O Vao con sonr