Me he trasladado! Redireccionando...

Deberías ser trasladado en unos segundos. De no ser así, visita http://www.manueljabois.com y actualiza tus enlaces, gracias.

martes, septiembre 9

Enseñar la casa es de paletos

La literatura es el arte de la omisión, dijo Stendhal. La cita la recoge Stephen Vizincey, el autor de En brazos de la mujer madura, en sus diez mandamientos del escritor. Es un texto nada aconsejable con una primera norma demoledora: "No beberás, ni fumarás, ni te drogarás. Para ser escritor necesitas todo el cerebro que tienes". Lo curioso es que el segundo es exactamente igual que el primero: "No tendrás costumbres caras". Hace unos días leía una entrevista con alguien que daba el mismo titular: "Dejé las drogas y el alcohol porque necesitaba la memoria para trabajar". Que no recuerde quién era el autor es lo de menos: tampoco el titular es exacto, pero se aproxima. Lo curioso quizás es la omisión, nada voluntaria, pero tampoco uno quiere ser escritor de grandes cosas: que le lean a uno de paso, sí, sea una mujer madura o sean un millón. Los mandamientos de Vicinzey incluyen más curiosidades: ni serás vanidoso, ni serás modesto, y "no adorarás Londres-Nueva York-París". "Váyase usted a Madrid y póngase a la cola", decía Baroja cuando alguien le preguntaba qué había que hacer para ser escritor. Trapiello, viniendo a decir lo mismo, fue más claro: "El problema de la provincia es que acaba siendo autocomplaciente. La vida termina siendo benigna, y la gente se acaba conformando", dijo hace poco al Diario. De los mandamientos prefiero el noveno, que es mi favorito también en la Iglesia, y por el mismo motivo: "Escribirás para tu propio placer". Suelo resistir con escepticismo a los consejos (no digamos a los mandamientos), y me aplico con cinismo. Pero tengo en cuenta el del mi viejo amigo Erasmo: "Cuando yo empecé en su oficio, hace ya unos cuantos años, y en el primer día de mi experiencia como plumilla, un redactor jefe, de aquellos que te acojonaban con su voz y te arrugaban de verdad cuando confundías la información con la opinión, me espetó:

-Oye chaval, ¿tú sabes cuál es la definición del periodista?

-No.

-Pues mira: es aquella persona que en los diez primeros años de su trabajo profesional no tiene ni puta idea de lo que escribe, y en el resto de su vida como periodista no le dejan escribir de lo que sabe algo".

Al profesor Erasmo le debo otro más valioso. Tras conocernos en una visita suya a Galicia, conversamos largamente en mi salón y, al salir, me disculpé por no haberle enseñado la casa. "Jabois", me dijo muy serio ya en la puerta, "enseñar la casa es de paletos". Pienso ahora en las cañerías del oficio, y el opaco engranaje que todos los que, desde Vargas Llosa hasta Vizincey, han querido mostrar con ímpetu. Y uno, la verdad, siempre ha estado más cerca de Michi Panero y aquel célebre monólogo suyo: "A mí no me interesa la literatura, ni la familia, ni ellos. Me interesa mi perro. Y sobrevivir mal que bien".

12 comentarios:

Portorosa dijo...

No sé si debería ser obvio, pero tú ya no publicas aquí sólo tus artículos en el periódico, ¿no?

Un saludo.

M. dijo...

Todo lo que lleve etiqueta de Diario de Pontevedra, Porto, lo publico allí. Y el resto que está etiquetado de diferente forma, anterior a no sé qué fecha, también. O sea: todos los escritos superiores a cinco líneas :)

Aperta.

Anónimo dijo...

Me contaron que en el mundo de los periódicos andais todos a cuchilladas y que suele ser habitual que unos compañeros vendan a otros por una subida de sueldo.

Anónimo dijo...

Me contaron que en el mundo de los periódicos andais todos a cuchilladas y que suele ser habitual que unos compañeros vendan a otros por una subida de sueldo.

M. dijo...

A mí me contaron eso mismo del mundo de los burdeles.

Reina de Palandria dijo...

Que teñas que explicar o das etiquetas...Pensa a xente que están de adorno, ou para confundir ou qué?

Di que si, Manuel, escribe por propio placer, que os demais sempre sacamos partido do que dis, ainda que ti non o creas. Ti vales moito¡¡¡¡

Saúdos.

Mabalot dijo...

Buenas, señor. Me gustó este artículo, tanto que escribí algo en el blog.

Saúdos, unha reverencia...

Bárbara dijo...

Aún ando tratando de extraer el jugo a esa frase: enseñar la casa es de paletos y su aplicación al oficio de escribir.
Muy buena esta historia. Y como también ando con eso de la ficción- realidad, es cierta, ya sabes, rigurosamente cierta?

M. dijo...

Rigurosamente cierto. Tanto como la cara de paleto que, inexplicablemente, se me quedó.

Mabalot, muito obrigado, amigo...

Reina, fìjate sí sabe Portorosa lo que son las etiquetas que hasta hace literatura con ellas (recuerdo que ponía "sexo" en algunos posts, y les daba así un sentido magnífico). Saúdos!

Portorosa dijo...

Pero Reina, mujer, no te pongas así. Es que este texto no me pegaba en el periódico, por los diálogos.

Gracias por la aclaración, Manuel. Un abrazo.

Reina de Palandria dijo...

é un falar home...Pois a min vindo de Jabois pégame todo.

Diarios de Rayuela dijo...

Querido Manuel, lamento haber llegado a tu texto justo dos días después de su publicación. Sobremanera porque ayer un amigo me remitió el famoso decálogo por correo electrónico. No sé a qué se debió la coincidencia. Quizás lea tu blog. El caso es que me lancé a escribir un post sobre el asunto -me temo que con bastante peor pulso que el de tu artículo-. Coincidimos, eso sí, en que preferimos el noveno mandamiento y en que los decálogos nos inspiran poca confianza.
Un saludo.