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domingo, septiembre 28

Vela

Edna St Vincent Millet, mujer de vida extraordinaria, escribió su epitafio implacable y sin sombras: “Mi vela arde por los dos extremos: no durará toda la noche pero produce una luz extraordinaria”. “Se puede ser joven sin tener dinero, pero no se puede ser viejo sin él”, le dice Elizabeth Taylor a Paul Newman en La gata sobre el tejado de zinc. “Tener talento no es suficiente: también es una cuestión de carácter”, le suelta George C. Scott a Paul Newman en El buscavidas. En su arrebatada vejez, el dulce pájaro de juventud hizo las maletas en el hospital para irse a su casa a morir, que es algo que todo el mundo debería tener aprendido de niño. Había rodado Butch Cassidy and the Sundance Kid y tuvo una mujer durante cincuenta años: fue suficiente, aunque nunca lo es. Su muerte se anunció en junio, se hicieron entonces grandes y llorosos homenajes y en agosto salió de cuentas. Fue escandalosamente guapo y escandalosamente sexy, y en un momento de su vida subió en bicicleta a Katharine Ross bajo las notas de ‘Raindrops Keep Falling On my Head’. Lo dirigió Sam Mendes en su último gran papel: el de un viejo padrino irlandés del crimen organizado. Allí dice: “Esta es la vida que elegimos. Y una cosa está clara: ninguno veremos el cielo”. Paul Newman fue piloto de coches, empresario de productos alimenticios y leyenda del cine. Ardió por los dos extremos, y duró toda la noche.

6 comentarios:

yaya dijo...

A mi más que sus ojos me gustaba su gesto, sobre todo en la madurez,siempre como en otro mundo. Daba la impresión de tener mucho que contar, y eso ya es mucho decir.

Portorosa dijo...

Qué buen artículo, y que buena última frase, Manuel.

El actor más envidiado por mí, sin duda.

SPQR dijo...

En la adolescencia, entre los niños-hombres, cada vez que salía el asunto de la belleza masculina, había una frase que se repetía como un mantra; más, si era en presencia de mujeres: ¡Ah, yo de eso no entiendo! Harto de escucharla, y con el valor que da un cubata, un día lo solté: ¡menuda gilipollez, todos entendemos!, ¿y Paul Newman, qué? Se hizo el silencio.

Anónimo dijo...

Produciu en min emocions so comparables as de Brando no seu estilo foi unico, recordo a sensacion de ver o buscavidas nos filcines co meu mellor amigo daquela e recordo a felicidade de ver a gata un domingo pola tarde na miña casa, creialo, conseguia trasladarte muy perto del, e claro moi perto del eras un deus.

RIP PAUL

felicidadese jabo.

Jorge Cubela dijo...

Al gran Manuel:

De madridista a madridista. jaja
Raúl no es el que era pero tampoco se le puede jubilar; ya se pudo ver como puede participar en un partido, que ya estaba muy resuelto, pero para lo que contó mucho.

Es mi ídolo de la infancia, también influye es cierto. xD

Un abrazo.

M. dijo...

Coño, pues eso! Qué sería del Madrid si jugasen mis ídolos de la infancia?