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viernes, octubre 19

Quisquillosos

Telecinco ofreció ayer a través de Caiga quien Caiga una somera descripción del bullicio nacional que se está gestando en los sótanos de la derecha, alborotada por las llamadas al terror que periódicamente llegan a través de la radio, cuando no directamente del Congreso. Un reportero se metió en las tripas del público que jaleaba la Fiesta Nacional: de cada cuatro entrevistados, dos eran fascistas. No porque a mí me lo pareciesen: lo decían ellos directamente, a veces sin siquiera mantener las formas. “Tú qué eres, ¿un rojo de mierda?”, le espetó un señor al cámara. “¿Por qué?”. “Hombre, pues con esas melenas ya me dirás tú”. El citado dijo sin empacho que no creía en la democracia, que lo que se necesitaba en España era una dictadura militar para que todo estuviese en orden. Otros prefirieron callar y limitarse a tirar la bandera preconstitucional a la cámara. Hubo un hombre muy simpático que levantaba la Constitución entre gritos. “Zapatero quiere acabar con España: destrozarla por todas partes”. “¿El presidente del Gobierno español quiere acabar con España?”. “Por supuesto”. “O sea, desde dentro, como el caballo de Troya”. “Sí, algo así...”. El periodista señaló la Constitución que el hombre agitaba y le preguntó qué le parecían las banderas franquistas que le rodeaban. Hubo un silencio de treinta segundos, hasta que el reportero dijo:

-Chiquilladas, ¿no?

-Sí, chiquilladas.

El éxito de la semana, sin embargo, no fue ése, que lo tenemos ya muy visto: es el caldo de cultivo de las correas legionarias de la ultraderecha mediática, tan cariñosamente activa. El éxito fue Carod en TVE. Ayer José de Cora recordaba que en Avui al Rey nunca se le llamó Juan Carlos, sino Joan Carles: o sea que el quisquilloso independentismo catalán trabaja según las circunstancias. Cierto es que la maleducada señora de Valladolid quería provocar, pero no pude evitar imaginarme a Carod invitado en una televisión alemana: el presentador germanizándole el nombre, integrador, y Carod babándose con una sonrisa servil y agradecida.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Buscando a tu amigo aqui citado en uno de tus fragmentos(A mi amigo Ramón Rozas le recuerda a Monet: a mí me recuerda que hay que escribir de los lugares que aún no se han visitado, de la gente que todavía no se ha conocido y de las mujeres que están por amar.) en los "internetes", encontré tu nombre por ahí perdido y que sorpresa al ver que disponias de un espacio donde pasar un rato leyendo curiosidades.
he de decir,que por mucho que la gente me "felicita" por mis pequeñas palabras, creo que deberian encontrar tu espacio.

un saludo. Andrea Castro.
www.esflog.com/dre

Cerillo dijo...

Los sótanos de la derecha tienen palacios

pijotín resoluto dijo...

Yo no soy facha pero con franco se vivía tutti frutti.
Tampoco soy racista pero carod es feo.

Anónimo dijo...

Sobre ese forro de pelusillas al que la derecha es incapaz de hacerle un buen lavado en seco, nada que decir salvo que el PP debería renegar de apoyos tales y a estos nostálgicos hacérseles incómodo apoyar a un partido que dejara claro que nada lo liga a lo preconstitucional. Labor me temo harto difícil si Rajoy sigue con la guardia pretoriana que lo escolta: Acebes y Zaplana; o si todavía entre sus notables hay quien tilda de plácido lo que fue trágico.

Y respecto a Carod, a mí, particularmente, lo que más me indignó del personaje no fue esa pataleta provocada por su nombre, sino el uso abusivo, continuado y ofensivo del NOSOTROS. Abacarba éste un hipotético "todos los catalanes", haciéndose el pequeño napoleón baturro con la representatividad de la oponión de eso que llaman "pueblo catalán". Y lo hacía cuando cuenta con un respaldo electoral minoritario. Supongo que eso de estar de segundo de a bordo en un gobierno con ínfulas secesiosinistas, cuando además (como el del chiste) tienes agarrado por los genitales al dentista, da mucho juego y mucho poder. Eso, como digo, fue lo que más me molestó. Eso y que dijera algo así que, por si el resto de gentes que poblamos lo que nos empeñamos en llamar España no lo sabíamos, los niños catalanes cuando cumplen 16 años saben catalán, inglés y español. Y los araneses, aranés también. El resto de criaturas del estado viven, para su desgracia, en el monolingüismo, son amebas desgraciadas que apenas si conocen un idioma en franca decadencia. ¿Em qué mundo vive Josep Lluis? Ah, y por qué no llevaba el otro día una camisa negra.
Un abrazo y perdón por la extensión del comentario.
D. de Rayuela