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miércoles, mayo 30

El resto es perjurio

Joven ateniense,
sé fiel a ti mismo
y sé fiel al misterio.
El resto es perjurio
Emily Dickinson


Las vírgenes suicidas fue el primer libro de Jeffrey Eugenides y la primera película de Sofia Coppola. Cinco lindas hermanas rubias se suicidan a lo largo de dos veranos. Una a una, en riguroso orden, con hermosa disciplina germánica. Se trata de una estampa que te lleva de la mano a una suave conmoción: la adolescencia que se quiebra temprana como el tallo de una espiga. Así debieran ser todas las adolescencias y así debieran ser todos los veranos. La primera de las hermanas, Cecilia, se mata atravesada por los hierros de una verja que está bajo la ventana desde la que se tira. Bonie, Therese, Lux y y Mary Lisbon se suicidan al verano siguiente. Todavía respiro el olor de la historia intensamente: los días largos y extraños, los insectos, los juegos y el misterio. La luz blanca de las tardes y el ruido de una mecedora en el porche. Aquellas melenas rubias atizadas por el viento, y sus sonrisas despiezadas en las horas blancas. Las vírgenes suicidas fue una de esas pocas películas que vi a lo largo de una semana. Una vez y luego otra. Vivía solo y hechizado en un piso vacío que se llenaba de pronto los fines de semana de gente extraña a la que ya no saludaba el lunes. Pero tenía en cama a las hermanas Lisbon suicidándose ante mi asombro, y me preguntaba si habría dejado abierta la nevera o encendido el horno, y al volver ya no estaban: morían muy rápido. Recordé ayer a aquellas vírgenes suicidas porque una madre mató a sus cuatro hijas en Texas y luego se suicidó: nada que ver, ya lo sé, pero ahí estaba el impulso sentimental. Y encontré en El archivo de Nessus un bello texto de María Castro sobre el libro de Eugenides. En él habla del misterio, del enigma. Una de mis obsesiones recurrentes de los últimos años, lastrada ya aquella imperfección de la juventud y sus cálidos aledaños, es el secreto. Durante meses he pensado cuál es su lugar adecuado, y ya no tengo dudas: el predicado. El sujeto es la fría banalidad del yo hecha jirones por los demás. Pero todo lo demás exige ser misterio, dulce enigma. Eugenides primero, y Coppola después, empapan de interrogantes los blancos vestidos y las lacias melenas de las jovencísimas hermanas Lisbon. Y cuando después del primer intento de suicidio de Cecilia, el clavel más joven, le pregunta el psiquiatra: “¿Qué haces tú aquí si todavía no sabes lo mala que es la vida?”, ella contesta: “Está muy claro, doctor, que usted nunca ha sido una niña de trece años”. “La percepción del mundo que tenemos entonces, intensa y absoluta, no se recupera, pero el desconcierto se mantiene”, escribe Castro en la reseña del libro. “El final de las hermanas Lisbon es contemplado, por aquellos que lo vivieron de cerca, como algo terrible, sí, pero no trágico. Quizás porque ellas perdieron el futuro probable, pero conservaron todos los posibles y ellos viven hoy en un futuro que ni siquiera imaginaron y en el que el sitio reservado a la esperanza se ha ido haciendo más y más pequeño”. Las vírgenes suicidas todavía se me aparecen por las noches refugiadas en su desapasionado futuro. Todas esas vidas alineadas en el verano de los jardines y las bicicletas, y sus muertes llameantes convertidas ya en flores de pétalos temblorosos y húmedos. “Qué hay después de morir”, les pregunto. “Qué hay antes”, me contestan. Joven de Atenas: el resto es perjurio.

18 comentarios:

Ch. Werther dijo...

Jabois, esos suicidios de los que habla fueron en defensa propia.
Vaya, todavía alguna chica por aquí.
Más besos.
Charlotte

Elianinha dijo...

Gracias pola visita, un compañeiro de "grupo" que non coñecía.

Anónimo dijo...

felicidades por tu boda!!!
aun no me creo q te estes casando!
un besiño de tu eterna admiradora

Anónimo dijo...

tu hablas demasiada paja, es decir, mucho volumen y poco peso. chorradas las escribe cualquiera, si embargo, como tú tienes estilo...

Ch. Werther dijo...

Enhorabuena y envidabuena. Que seas muy feliz.
Muchísimos besos.
Charlotte.

Anónimo dijo...

ahora que estais al otro lado del charco os vais a perder la fenomena discusion de ponerle letra al himno.....vaya vaya!!!

Pasarlo biennnnn

un abraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaazo

ñas

busto.agolada dijo...

Noraboa, Manuel. Gracias polo comentario que deixaches no Aquam Latam. Tamén eu alí che deixei un pequeno agasallo. Felicidades e ata o regreso.

Portorosa dijo...

¡Enhorabuena, Manuel!

Me acabo de enterar. Me lo ha dicho, ahora mismo, un invitado tuyo...
Y hasta ahí puedo leer :)

Miranda dijo...

Ole!!!

Estaba preocupada pensando que estabas enfermo y mira por donde es la enfermedad del amor.

Me alegro mucho por ti, y te deseo que seas muy feliz y que te dure mucho todo.

Desde el escepticismo en el que vivo instalada, ver que la gente apuesta por vivir en pareja y todas esas cosas...me emociona.
Los humanos son así, hay esperanza.

Un abrazo.
M:

erasmo dijo...

UNA DE PIRATAS
(dedicado a Conde-Duque)

El otro día cayó en mis manos una estampa pictórica de Clarkson Stanfield (1793-1867), catalogado como un pintor romántico muy inclinado a escenificar motivos marineros. Aunque nacido en Sutherland (Inglaterra), su padre era irlandés. Y ya se sabe que los irlandeses, como los ingleses y los gallegos, aman y sienten la mar hasta lo más profundo de su alma. In mare nostra fortuna parece su lema. Stanfield compartió estrecha amistad con Charles Dickens al que ilustró varios de sus libros.

La estampa a la que me refiero es el asalto al barco británico "Morning Star". El hecho en sí no tendría ninguna importancia si no fuera porque el cuadro ilustra con espectacular brío el abordaje y hundimiento del bajel por la tripulación de "La Burla negra", un barco pirata capitaneado por Benito Soto Aboal nacido en la Moureira, en tiempos el arrabal marinero de la ciudad de Pontevedra.

Confieso que sentí cierta morriña por la tierra de mis orígenes, ya que me transporté a la niñez de los 10 u 11 años. Por entonces ya había leído “La isla del tesoro” de Stevenson, e ingenuo de mí en aquellos veranos me dediqué a excavar por algún terruño acantilado en la zona que llaman Aguete a ver si encontraba monedas de oro o de plata como las que venían de las “américas”. Nunca hallé nada, por supuesto, a lo más algún que otro rasguño y torcedura.

Ya en la Universidad, en primero de carrera una profesora nos recomendó leer el libro “La burla negra”, de Castroviejo. En ese curso, la lectura de este libro y el de “Mi planta naranja lima”, de Vasconcelos (imprescindible), me impactaron profundamente. Así pude conocer de la existencia de un gallego que tiene el triste honor de ser el último pirata de Occidente.

Benito Soto era el séptimo de 12 hermanos. Nació en 1805, fue bautizado en la Real Basílica Santa María la Mayor de Pontevedra y fue ahorcado por los ingleses, a la edad de 25 años, en Gibraltar. A los 18 años desertó como marinero y conspiró en Río de Janeiro para hacerse con el control de “El defensor de Pedro”, un buque negrero armado con siete cañones por banda y uno en la proa al que luego le puso el nombre de “La Burla negra”. Sus andanzas por los mares atlánticos le llevaron a saquear, junto con una tripulación compuesta por franceses españoles y portugueses, 8 barcos ingleses, un norteamericano y otro portugués. Fue despiadado y cruel con sus víctimas. En el juicio sumarísimo que le hicieron los ingleses le colgaron el marrón de 75 muertos aunque él solamente reconoció haber matado a dos personalmente. Después de subir al patíbulo, el mismo se anudó el nudo a la garganta.

Benito Soto arribó o ancló en la Ría de Pontevedra , posiblemente cerca de Bueu, antes de partir para La Coruña. Casi seguro que parte de su botín lo escondió por algún recoveco de la margen izquierda de la ría. Contaba con un familiar cómplice, un tío carnal, que le ayudó en el trapicheo. Desde luego que no existen pruebas de ello, pero yo quiero pensar que ese tesoro aún está por descubrir.

El resto de su historia es muy conocida. De camino a las costas africanas, donde pretendía vivir a lo grande con el fruto de sus tropelías, confundió el faro de Tarifa con el de León y “La burla negra” embarrancó en Cádiz. La suerte estaba echada: diez de sus compinches fueron ahorcados, descuartizados y puestos en pica sus cabezas en la tacita de plata y él, huido a Gibraltar, corrió igual suerte en el peñón.

Cuenta Arturo Pérez Reverte en su página “El capitán Alatriste” que la historia no acabó ahí. Muchos años después, en 1904, aparecieron en una almadraba gaditana más de millar y medio de monedas acuñadas en México en el siglo XVIII que seguramente pertenecieron al botín de Benito Soto. Y dice también que “así se hicieron famosos «aquellos duros antiguos / que tanto en Cai / dieron que hablá», que en los carnavales del año siguiente inmortalizaría un personaje local, el Tío de la Tiza, con su peña Los Anticuarios”.

Y yo me pregunto, ahora que el Odissey ha pirateado con éxito por aquellos mares peninsulares y que una jueza ha ordenado incautar a los buques de la compañía norteamericana fondeados en Gibraltar, ¿no podía la ministra Carmen Calvo reivindicar la memoria histórica de Benitiño Soto? ¿Ustedes qué opinan?

Saludos a todos, E.

P.D.: a nuestro amigo Jabois le gustará que su blog siga vivo así es que escriban, escriban. Puede ser nuestro regalo de boda.

Mabalot dijo...

Don Erasmo, la de piratas me ha metido el gusanillo de saber más de ese famoso pontevedrés. Gracias por la historia, y qué bien contada...

Un saludo.

conde-duque dijo...

Pues sí. Excelente crónica. Después de leerla apetece subirse a un barco, pasear por el camarote de Méndez Núñez o volver a ver "Master and commander".
Yo creo que si esa novela no está escrita todavía la debería escribir usted, don Erasmo. Es de esas historias que sólo con documentarse y prepararse para escribirla debe disfrutar uno muchísimo. Desde aquí le animamos a emprender el vuelo.
Creo que quedan muchas historias por contar por ahí (algunas ya estarán escritas, me imagino). A mí me interesó mucho la del Nautilus en la ría de Vigo: véase http://www.lavozdegalicia.es/reportajes/noticia.jsp?CAT=106&TEXTO=100000065474
¿Dónde está la novela histórica sobre la batalla de Rande? http://www.camaravigo.es/es/la-defensa-de-un-tesoro-la-batalla-de-rande.html
Un saludo, y muchas gracias por la dedicatoria, claro.

erasmo dijo...

Recomiendo la novela "La burla negra" escrito por José María Castroviejo y prologado por Alvaro Cunqueiro (Editorial Magisterio, 1973)que es la que yo leí y tengo. Sin embargo, existe otro libro escrito por el oficial de la Armada Joaquín de Lazaga y Garay, en 1892 ("Los Piratas del Defensor de Pedro. Extracto de las causas y proceso formados contra los piratas del bergantín brasileño Defensor de Pedro que fueron ahorcados en Cádiz en los días 11 y 12 de enero de 1830" Madrid: Tipografía de Infantería de Marina) que está muy documentado. No obstante, pueden encontrar una excelente información para salir del paso en www.masmar.com.

Gracias Mabalot y Conde-Duque por sus comentarios. Conde-Duque ya quisiera yo escribir una novela de este tipo. Pero llego tarde. Nunca superaría a Castroviejo.

Saludos, E.

M. dijo...

Otro tipo interesante:

http://www.culturagalega.org/lg3/novidade.php?Cod_prdccn=668

Abrazos a todos.

DR dijo...

Me sumo a las enhorabuenas a don Manuel. Larga felicidad.

(Aprovecho el comentario, para transmitirle al Sr. Erasmo lo grato que ha sido leer su evocación de Benito Soto.)

Marco A. González dijo...

Por si os sirve de algo, hace unos días que me he leído un libro fascinante que trata sobre los últimos años de vida y correrías de Benito de Soto. Es una novela histórica genial que no sólo aborda el tema desde el punto de vista de los piratas sino también de los integrantes del Morning Star. Por otra parte, como una tercera vía narra las penurias de los esclavos africanos que iba a embarcar "El Defensor de Pedro".

Por si queréis leerla, cosa que os recomiendo encarecidamente, ahí os facilito los datos. Yo la compré en Casa del Libro, pero me han dicho que la web de la editorial funciona bastante bien y no cobra gastos de envío.

Título: "Los Diablos del Mar. La odisea de la Burla Negra"
Autores: F. Javier Castro Miranda y Enrique G. Luque.
Editorial Absalon, 2008
ISBN 978-84-934749-8-0

Por cierto, al final del libro los autores han incluido las sentencias de los piratas,datos de los barcos atacados y varios mapas alusivos al tema.

M. dijo...

Muchísimas gracias, Marco. Numerosas personas siguen entrando aquí buscando información sobre Benito Soto. Un saludo.

carlos dijo...

yo estoy leyendo ese libro los-diablos-del-mar-la-odisea-de-la-burla-negra.html]los diablos del mar- La odisea de la burla negra
trata sobre un grupo de hombres acusados de actos de piratería fueron ahorcados en Cádiz mientras su cabecilla, el pontevedrés Benito de Soto, esperaba idéntica suerte en una angustiosa prisión de Gibraltar.

Todos ellos, protagonistas de una aventura marítima sin igual que se desarrolla en tres continentes distintos, se llevaron a la tumba uno de los más desconcertantes misterios de la historia de Cádiz del siglo XIX.
realmente hasta ahora me encanta aun no lo termino de leer.