jueves, octubre 2
Franquistein
miércoles, octubre 1
O derradeiro acto de Valle-Inclán
Un mozo levaba tempo indo a unha das tertulias que Valle-Inclán tiña en Madrid. Pasaron dous anos antes de que puidese ler un poema seu, e unha tarde Valle autorizouno. O rapaz colleu aire, mirou ao tendido e lanzouse. Non lle deu tempo a moito, porque no terceiro verso escoitou, morto de vergoña, un tremendo orneo. “¿Quién..., quién fue?”, preguntou. “Habrá sido el eco”, respostou, cun sorriso malvado, Valle. ¿Certo ou non? De Valle, advirte o seu neto Javier del Valle-Inclán Alsina, cóntanse historias populares como se contaban de Quevedo: lendas que circulan nun círculo ademáis tan sensible a elas, como o literario. Da súa estadía en Santiago de Compostela, a derradeira estación da vida do escritor de Vilanova, publica estes días Javier del Valle-Inclán, Carlos G. Reigosa e José Monleón ‘La muerte de Valle-Inclán. El último esperpento’, editado por Ézaro.
Chegou Valle a Santiago en marzo de 1935 e ingresou no sanatorio Villar Iglesias, onde acabou morrendo de cancro o 5 de xaneiro de 1936, negándose a recibir o auxilio relixioso. Por este “príncipe de las letras castellanas”, que dixo o alcalde de Santiago nun bando (“Valle-Inclán reposa para siempre entre nosotros, fundido en la historia de la ciudad como un aureo blasón, como un diamantino broche”), sucedéronse artigos e reaccións por toda España, tamén na súa Galicia. En A Nosa Terra, dixo o Partido Galeguista: “Tense discutido moito a prol de si a obra de Valle Inclán era ou non obra galega. Nós coidamos que si. Galega pol-a forma e galega polo esprito que a animou. (...) Valle-Inclán veu morrer á súa terra. No Sant-Iago das súas primeiras novelas repousa xa para sempre o seu corpo”. Castelao, dise no libro ‘La muerte de Valle-Inclán’, foi máis breve, pero tamén contundente: “Jamás he visto un cadáver que me infundiera más respeto. (...) Toda Galicia está en su cuerpo”. Valle-Inclán Alsina xa documentara os derradeiros días en Santiago cun traballo editado polo Concello. Nel se di que a última homenaxe a Valle antes da Guerra Civil foi en Pontevedra, onde se levantou un busto dos alumnos do Instituto de Tui, entre eles Álvaro Álvarez Blázquez. O acto foi o domingo 21 de xuño, e alí estaban entre outros Osorio-Tafall, Iglesias Vilarelle ou Manuel Cabanillas. Tamén un mozo que, cita Valle-Inclán Alsina, “anos despois acadaría sona como poeta e editor”: o pontevedrés Sabino Torres.
Nun traballo feito por Francisco J. Pérez Blanco, do departamento de Medicina da Universidad de Granada, relátase con precisión as penurias físicas de Valle. Titulado ‘La hematuria de Valle-Inclán’, o autor fala do uso de cannabis e alucinóxenos non para evitar o dolor, senón como maneira de evadirse. Deixa escrito ademais a idea que había por Santiago de facer unha recolecta para regalarlle un pazo, ao que resposta: “¿Un pazo? Es tarde. Más bien un arreglo en la fosa común”. Nas súas memorias Cela di que Valle morre na cama escribindo un poema que empeza: “Caballeros, ¡Salud y buena suerte! / Da sus últimas luces mi candil / Ha colgado la mano de la muerte / papeles en la torre de marfil”. La Voz escribe que dixo esta frase: “No quiero en mi entierro ni cura discreto, ni fraile humilde, ni jesuita sabiondo”. Aos xornalistas que tanto inventaran sobre el, déixalles: “Te dejo mi cadáver, reportero. El día que me lleven a enterrar fumarás a mi costa un buen veguero, te darás en La Rumba un buen yantar”. Feo, católico e sentimental, morreu como dixo Umbral que vivira: con señorío, sinceridade e insolencia.
domingo, septiembre 28
Vela
jueves, septiembre 25
Paisaxe
miércoles, septiembre 24
Poniendo a punto el 'asquímetro'
martes, septiembre 23
Parto
Saturno comenzó a devorar a sus hijos por miedo a que alguno le arrebatara el poder. Todos tuvieron el destino atroz que le habían guardado los dioses menos uno: Rea, su madre, lo evitó entregando una piedra envuelta en mantos que Saturno engulló inconsciente. Aquel niño era Zeus, fue criado por ninfas y en la hora de la venganza hizo beber a su padre una pócima con la que vomitara a todos los hijos tragados hasta entonces y desatar una guerra feroz de diez años. Atenea, diosa de la sabiduría y la guerra justa, nació de la frente de Zeus, su padre. Hefesto abrió la cabeza del dios con su hacha minoica de doble hoja y Atenea saltó de allí completamente adulta "y llamó al ancho cielo con su claro grito de guerra. Y Urano tembló al oírlo, y la Madre Gea...". En la antigua Grecia, cuando nacía un hijo se colocaba una corona de olivo en la puerta de casa si se quería un guerrero o una corona de laurel si el deseo era que fuese deportista: en el caso de naciese niña, se colgaba una madeja de lana en representación de sus labores domésticas. Luego el padre tenía la última palabra de su destino: aceptarlo o rechazarlo. Si lo rechazaba se exponía en un lugar público para el que quisiera tenerlo: en Esparta al niño se le subía a un monte a dejarlo morir. Al saber Layo, rey de Tebas, que el destino de su hijo era matar al padre y casarse con la madre, ordenó deshacerse de él nada más nacer. Un soldado lo subió a un monte en el que le agujereó los pies y luego lo colgó de un tronco cabeza abajo para que las bestias lo devorasen. Fue un pastor el que le salvó la vida y lo entregó a una reina estéril, que lo adoptó y lo llamó Edipo, que significa "pies hinchados". Que el pezón y la aureola del seno de la madre crezcan durante el embarazo se interpreta como un signo claro para que el bebé se aferre con facilidad a él, como un ciego que ve apenas una luz sobre la que sostener su equilibrio. Las estimulaciones nerviosas del pezón envían señales al cerebro ordenando liberar dos hormonas: prolactina y oxitacina. A causa de la función primordial del cerebro, es común que la bajada de la leche al seno se produzca incluso cuando la madre escuche el llanto de otro bebé. De la misma manera que hay milagros para los que la Historia no tiene respuesta, tampoco la ciencia tiene por qué auscultar en su grandeza el secreto de la emoción humana, aquella más lejana que uno sólo puede compartir consigo en momentos de especial alegría o extraordinario dolor. Hace unos meses alguien escuchó en las calles de Madrid a un padre preguntarle a su hijo de cinco años en qué pensaba cuando aún no podía hablar. "Que te quería mucho y que no podía decírtelo". La vida empieza a ser algo lejano en el momento en que uno abandona el pecho de una madre. Esa separación empieza antes de que el crío sepa andar y son sus padres los que sostienen sus primeros pasos entre la ilusión, la nostalgia y la certeza. Ya en el parto (del verbo partir, marchar) se confunde el dolor y la alegría. Así siempre lo han querido los dioses.
domingo, septiembre 21
Son mis amigos
jueves, septiembre 18
Lapa
miércoles, septiembre 17
Más que un club
martes, septiembre 16
Ons
lunes, septiembre 15
Finezza
sábado, septiembre 13
"¡Váyanse todos a hacer puñetas!"

viernes, septiembre 12
El efecto Lombao
jueves, septiembre 11
Outono
miércoles, septiembre 10
Los pensamientos impuros
martes, septiembre 9
Enseñar la casa es de paletos
-Oye chaval, ¿tú sabes cuál es la definición del periodista?
-No.
-Pues mira: es aquella persona que en los diez primeros años de su trabajo profesional no tiene ni puta idea de lo que escribe, y en el resto de su vida como periodista no le dejan escribir de lo que sabe algo".
Al profesor Erasmo le debo otro más valioso. Tras conocernos en una visita suya a Galicia, conversamos largamente en mi salón y, al salir, me disculpé por no haberle enseñado la casa. "Jabois", me dijo muy serio ya en la puerta, "enseñar la casa es de paletos". Pienso ahora en las cañerías del oficio, y el opaco engranaje que todos los que, desde Vargas Llosa hasta Vizincey, han querido mostrar con ímpetu. Y uno, la verdad, siempre ha estado más cerca de Michi Panero y aquel célebre monólogo suyo: "A mí no me interesa la literatura, ni la familia, ni ellos. Me interesa mi perro. Y sobrevivir mal que bien".
lunes, septiembre 8
Piedras
Bonjour Tristesse
martes, agosto 26
¡No me compare el catalán con el gallego!
lunes, agosto 25
No me veo
sábado, agosto 16
"¡Yo soy una princesa!"
jueves, agosto 14
Reivindicación de Eric Moussambani
martes, agosto 12
Cyranita de Pekín
domingo, agosto 10
Traición a Jesse James
viernes, agosto 8
"Esta noche manda mi polla"
jueves, agosto 7
A desgracia de Ibrahim Dieng
miércoles, agosto 6
Indicios de actividad sexual
lunes, agosto 4
Solzhenitsin
domingo, agosto 3
Caraperro
viernes, agosto 1
Héroes sin fronteras
Si algo nos enseñó la televisión es que la sordidez es el atajo más sencillo para acabar viviendo de la fama que sembraste, e incluso más. Hoy Nuria Bermúdez es una agente FIFA muy respetada que sale con un famoso futbolista español y escribió, en la última Eurocopa, artículos en Marca, el diario de pago más leído de España. La hemeroteca recuerda de Bermúdez un pendoneo clandestino por la noche madrileña hasta que la chica se hizo famosa a lo bestia: echándole seis polvos en una noche al marido de la hija de una famosa folclórica (marido guardia civil, además, condenado por quedarse las pesetas de unas multas). Luego esta chica se paseó con lo más florido del jardín nacional, entre lo que sobresalió un romance muy caliente con Rodríguez Menéndez, prestigiado Valentino, y la reputación ya vino sola. Sin embargo, en ocasiones la fama concede un respiro y sobresale entre sábanas y condones un ángel. También la televisión se encarga de propagar sus rocambolescos destinos y sus singularez hazañas. Hace muchos años dio cuenta Pérez Reverte de una fanática inglesa defensora de los animales que se acercó a España a tratar de cambiar ella sola el taurino destino de este país, y se volvió a los dos días Inglaterra repatriada en avión sanitario después de una cornada gravísima que casi la saca de en medio por las bravas. Fue una fama fulgurante la de la mujer, y muy ingrata. Mas sobrevivió.
Llevaba varios meses tratando de saber el peculiar destino de Adelir de Carli, quien saltó a la fama con tanto ímpetu que jamás volvió a vérsele el dobladillo de la sotana. El 20 de abril de 2008 este sacerdote se ató a mil globos de fiesta inflados con helio y atado a una silla. Pretendía alcanzar así volando Mato Grosso do Sul, sin ayuda de motor, y llegar a Cascavel o Maringá, ciudades del interior del estado cercanas a la frontera con Paraguay, para dar a conocer una protesta en favor de unos camioneros. Decenas de personas lo despidieron en un descampado de Paraná mientras De Carli se iba un tanto ridículo, subiendo bajo esos globos mientras agitaba la mano. Aquella imagen de él subiendo cielo arriba atado a una silla fue la última que se tuvo de él. El vuelo tenía poesía: un sacerdote cruzando el Reino de los Cielos ("vio a Dios y se quedó con él", decía ayer un usuario consternado en el Youtube). Pero una vez más nada pudo sobreponerse a la terca realidad. Los vientos que soplaban aquel día en la zona lo desviaron de su ruta y lo empujaron mar adentro. El martes se confirmó que unos restos hallados en el mar cerca de Río eran los de él. Semanas antes habían aparecido los globos flotando en medio del océano sin su temerario, sencillo y un poco gilipollas pasajero.