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martes, enero 15

Ya somos mayorcitos

Hace unos años, en una chisporroteante entrevista, a Vicente del Bosque le hicieron ver que a él en sus buenos años le llamaban el trípode, y que no constaba que le gustase la fotografía. Contestó entre risas: “Para trípode, Makelele. ¡Y no se ponga colorada que ya somos mayorcitos!”. Recordé la anécdota de forma instantánea al saber los detalles escabrosos del accidente que se llevó por delante en Vigo a un matrimonio. A veces conviene quedarse en la corteza de la noticia: dos desalmados se pican subidos a sus cochazos y en la aventura se cepillan a una pareja. Todo muy aséptico, con sus iniciales y su lujoso espacio en las portadas, las fotografías horrendas de la carnicería y un par de declaraciones institucionales sobre el cálido peso de la ley: si eso no llega, siempre escribirá Carlos Boyero que la verdadera justicia es esparcir las sesos de los chavales por el asfalto. Pero luego uno mete la mano y saca las viscosidades del crimen: sus podridas lentejuelas y el íntimo fasto que antecede a la muerte. Por ejemplo, a los conductores se les conoce como Makelele y El Coletas, en un primer elemento de desolación que anuncia la tragedia definitiva: la ex novia del Coletas estaba dentro del coche de Makelele. No de cualquiera, ojo: de Makelele. Si saliesen del coche se habrían estado golpeando las cabezas durante días hasta quedar sólo uno de pie: yo he visto a morsas hacerlo con mucha dignidad. Pero quedaba más a mano el acelerador: sólo había que inflar los huevos y bajar con violencia el pie. Una chica, un Makelele, una carretera y un despecho: de esa manera tan vulgar, con ese argumento de serie B, fue a cocerse el destino de un matrimonio que pasaba por allí.

10 comentarios:

Sir John More dijo...

Y ¿sabes, Manuel? Además todo se produce en ese gran y cínico caldo de cultivo social, disfrazado de romanticismo, y que llena nuestras televisiones, y rebosa en nuestros cines, y en nuestros libros y en nuestras vidas: el amor, la pasión no como una forma de dar, sino de poseer. "Te quiero y quiero que seas mía", "sería capaz de todo por tu amor", "si te perdiera no podría seguir viviendo"... Basura pseudoromántica que todos llevamos grabada en nuestras jodidas almas, y que convierte, no ya a dos descerebrados, sino a cualquier hombre de bien o a cualquier mujer sensata, en salvajes incapaces de la más mínima razón, eso sí, tremendamente (y ciegamente) enamorados. Esta sociedad es cínica hasta el asco. Un abrazo.

Anónimo dijo...

No entiendo a qué viene aquí lo de "esta sociedad es cínica ...", sir John.

Muchos sentimientos confluyen en lo que usted llama romanticismo: amor (de verdad), sexo, pasión, posesión, dependencia, vanidad, coquetería ... Sentimientos que todos experimentamos en mayor o medida en algún momento.

Pero sólo algunos se dejan llevar por ellos hasta la locura, para bien (ese "bien", con reservas y entre comillas) o para mal, como en este caso.

Sir John More dijo...

Bueno, querido o querida Anónimo o Anónima, creo que la frase por la que pregunta está bastante apuntada en el resto de mi comentario. Fíjese que hablo de que la situación se disfraza de romanticismo, y que lo que hay es mucha basura pseudorromántica. Nada más alejado de mi intención que criticar al amor, a la pasión, al romanticismo. Si lee con más detenimiento verá que combato la idea de que estos valores se conviertan en una forma de posesión del otro, que es lo que está ocurriendo ahora mismo en casi todas las instancias culturales y mediáticas de nuestra sociedad, donde las relaciones entre dos personas giran mucho más alrededor de la forma de evitar la infidelidad (en su acepción más oscura e inquisitorial, aunque también más extendida), que alrededor de nuevas formas de crear con las mismas relaciones. Espero que, abusando de la hospitalidad del amigo Manuel, le haya aclarado mi comentario. Un saludo cordial.

M. dijo...

Abuse, Sir, abuse.

A mí me da que este tipo de amores, tan irracionalmente despiadados, son los que acaban a cuchillo veinte años después. Cuando se acaba la emoción del juguete de ruedas, quiero decir, y ya está el corazón lo suficientemente quebrado para cometer un crimen.

Por lo demás, en esa carrera yo no veo amor, sino ingenuidad. Criminal, desde luego, pero ingenuidad. Son unos niños. Espero, por tanto, que paguen muy dura su trastada: para que salgan de la cárcel ya maduros, preparados para la vida.

Que dejen de joder con la pelota, hostias.

Anónimo dijo...

Supongo que están informados de que la pena máxima que les puede caer es de 5 años. Se trata de un homicidio involuntario. Igual de involuntario que si alguien saca una pipa en un centro comercial y comienza a disparar sin fijar un objetivo. Mala suerte si le da a alguien.

Anónimo dijo...

Me repugna esa moda periodística que hemos heredado de los EEUU de preguntarles a los vecinos su opinión. Me imagino a las hijas de los muertos oyendo a una señora decir que “es una pena. No pude dormir en toda la noche pensando en esa pobre gente”

Marta dijo...

Hay un problema social enorme detrás de todo esto. Como dice Sir John, la sociedad está envenenada por un concepto de amor equivocado.Un concepto individualista, tendente a saciar las necesidades personales olvidando las del resto de la humanidad. Incluidas las de la pareja. Posesión, dependencia, …¿Qué significan esos términos más que falta de autocontrol? Hay que amarse a uno mismo para poder amar y eso es lo que falta en nuestra sociedad: autoestima, autoconocimiento y autocontrol. Y por lo que vemos en este ejemplo sobran automóviles de lujo cubriendo esas carencias.

Anónimo dijo...

Amor tanto amor, el amor se va con llega, lo importante en esta vida es tratar con respeto a los demás y vivir lo mejor que puedas.

Que hay mucho poeta suelto que por delante te ofrece amor y buenas palabras, pero por detrás palmadita en al espalda para ver en que sitio te pega la puñaláaaa.

M. dijo...

"Supongo que están informados de que la pena máxima que les puede caer es de 5 años".

Espero que al menos les aprovechen bien. Yo soy 'reinsercionista'. Y cinco años en una cárcel a los 21 hacen mucho daño: al salir lo único que podrán recuperar será el coche.

Muy aguda su reflexión sobre los vecinos. Hace años un amigo mío siempre me quitaba de la cabeza que él fuese a follarse a cualquier novia mía: "Antes que home son amigo". (Excuso decir que siempre se la follaba: a veces hasta le tenía que hacer un hueco en la cama... ¡o me lo hacía él a mí!). Y ahora cuando veo a estos señores delante de la cámara, largando aquí y allá de las vidas ajenas, me da por pensar: "Eu antes que home son veciño".

breogain dijo...

O desta xente non ten remedio, tanto ten que lles poñan multas elevadas, que lles retiren o carnet o que vaian ao cárcere, a súa neurona non da para máis, o peor de todo é que non se matan eles sos, senón que levan por diante vidas de xente que non ten culpa ningunha de que as súas cabezas non den para máis, haberá solución para isto...? para xente como esta non creo.

un saúdo