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viernes, febrero 6

Cuando fuimos los mejores

Mucha gente aún no lo sabe, pero en mi casa tengo el galardón al mejor empresario de locales de alterne de España. Y durante años, en aquel ático mío que era en sí mismo el submundo del submundo, y por el que pasaron y durmieron los seres más fabulosos que uno ha visto y verá, como un tipo en búsqueda y captura que salió a la carrera a coger un avión y dejó olvidadas en el sofá dos pelanduscas que me costó una semana entera ponerlas en la calle, ese trofeo lució tremendo en un lugar bien visible.

La historia es muy larga y empieza con un encargo: el que me dio mi periódico para ir, hace ocho años, a O Barco de Valdeorras a cubrir la gala de todos los grandes potentados del mundo del puticlú en España. Teníamos cena y cama pagada, y allí nos encontramos con la puesta en escena habitual. Todo el mundo ha ido alguna vez a una gala de empresarios de locales de alterne. Mesas redondas en un salón, tipos gordos fumando muchos puros y viejas estiradas vestidas discretamente, como si el negocio no fuera con ellas.

Lo que sucedió después fue escandaloso. Se nos presentó en la mesa como dueños de algún lupanar gallego y ni siquiera hicimos el esfuerzo de desmentirlo. Se nos hizo rápido el vacío. Teníamos 22 años y a esa edad aquellos prohombres aún dejaban los billetes sobre la mesilla. Nosotros éramos el Larry Page y Sergey Brin del puticlú, y a las promesas no se les perdona el éxito. En aquella situación sólo quedaba una salida digna: agarrar cada uno una botella y vaciarla lo antes posible.

Una ‘madame’ de un prostíbulo de mucha candela en Ibiza, animada por no se sabe qué, comenzó a darnos charla. Era como una Gunilla pasada por la termomix. «Mis chicas», decía con el pitillo colgado de los labios, «saben idiomas». «Las nuestras», dijimos, «tienen en su cuarto una báscula sobre una trampilla, y las que pasen de sesenta caen al foso». Ya íbamos curdas cuando una mujer en tanga salió a bailar, recorrió las mesas y me cogió de la mano para subirme al escenario a fingir guarradas. Aún escucho el eco ridículo de los aplausos.

Luego se entregó el premio al mejor empresario del año, que recogió un valenciano muy elegante. Y empezó la fiesta. Un señor bigotón y regordete, de unos cincuenta años, dejaba caer cocaína en una uña larga que tenía y picoteaba directamente, como un jilguero: cuando le dio la neura, juntó a algunos amigotes y decidió que la barra era un escenario fabuloso para hacer allí sus cosas. Otros bailaban y los más bebíamos. Hubo momentos en los que nuestro club tenía sesenta mujeres y otros, si no encontrábamos el whisky, en que sólo trabajaban familiares. Cansados, recogimos el trofeo, tirado en un rincón de la fiesta como ese Goya que robó un crítico de cine, y nos fuimos de allí con la fiesta a otro lado. De mañana, al llegar al hotel, encontramos a chicas corriendo por los pasillos y Esteso en calcetines y abanderado detrás, gozoso y feliz. Qué mundo.

19 comentarios:

Diarios de Rayuela dijo...

Memorable -para ti que lo "cubriste", para quienes lo leemos (algo creo recordar que ya contaste del asunto en otra ocasión)-. Hay una mezcla en lo narrado de Tarantino y Ozores.
Un abrazo.

Adrián Rodríguez dijo...

Qué piso aquel de Sagasta. Para hacer un libro

Anónimo dijo...

Que bonita es la prostitución para los clientes. La verdad, no entiendo como alguien puede irse de putas y luego proclamar valores sociales y democráticos o decir que está en contra del capitalismo. Claro, que también hay quien aprueba la ley de costas y hace su chalé a dos metros de la playa. Si de boquilla todos somos progres.

Funes dijo...

Anónimo, la prostitución no es bonita sólo para los clientes:

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/02/01/internacional/1233461401.html

M. dijo...

Cierto, Diarios! No lo recordaba, y aquí está (lo colé, además, en una crónica electoral de 2007, que bien mirado tiene su aquél):

(...)Hace años le preguntaron a un comerciante de Sanxenxo: “¿Y usted qué le pediría al próximo alcalde?”. “A mí, por favor, que no me toque mucho las pelotas”. No sabemos si se las llegaron a tocar. A mí casi me las tocan una vez hace ya cinco años en el mismo pueblo en el que Touriño cerró su jornada electoral el pasado lunes: en O Barco de Valdeorras. Allí dijo Touriño que Rajoy está convirtiendo la campaña en una tómbola, y cinco años atrás se fue uno de enviado especial a un congreso de dueños de puticlubs. Hay una conexión oscura entre la tómbola y el puticlub: una suerte de fatalidad que va desde el lumpen hasta el amaño. Y luego está el destino universal, que le reserva a Pérez Reverte la guerra de Yugoslavia y a mí una cena entre lo más granado de la sociedad. Me fui con M. en un 106 que pinchó una rueda por el camino: ninguno de los dos sabía cambiarla, y llegamos con la cena ya empezada y tras hacer dedo. Me tocó al lado de una madame muy parecida a la del chiste. Las chicas del club que regentaba en Ibiza eran guapas, altas, tenían una carrera y sabían idiomas, pero lo que más atraía era el misterio: ¿por qué se metieron a putas? La cena fue delirante, y el espectáculo que siguió después indescriptible: se contará en su momento. Hubo una entrega de premios con ese aire de tómbola que denunció Touriño, y en medio de la borrachera M. se metió en la chaqueta el trofeo enorme al mejor empresario de clubes de alterne del año, que era un tipo de Valencia que había levantado el premio con el mismo orgullo con el que Raúl levantó la Novena. Presidió mi salón durante años, y en mis ratos libres le sacaba brillo a la chapa".

Anónimo dijo...

Una cosa es lo que contaran allí, donde no les pagan para deprimir a los clientes, y otra la razón real que les llevó a ese destino. Asociaciones concienciadas con el tema como Alecrín señalan que el 90 por ciento de las prostitutas no es precisamente vocacional y que muchas están tan alegres y contentas porque antes se meten de todo. De ese modo las tienen pilladas ya no sólo por sus papeles sino también por la adicción. En fin, ustedes prefieren pensar que todo el mundo es muy feliz y que las hienas comen margaritas.

M. dijo...

De dónde viene, ¿de la Feria del Plural?

Jose dijo...

Magnifico relato, lo ha narrado usted de tal manera que me ha parecido vivirlo a mi.
Que grandes momentos me da usted cuando habla de sus andanzas por la vida…

Por otro lado, vamos ahora a pensar que los reporteros enviados a cubrir una guerra están a favor del belicismo??
Un poco de sensatez, que se trata simplemente de una anécdota y debe ser tratada como tal.

JollyRoger dijo...

Sublaim.

Si la madame ibicenca era la dueña del burdel 'La Casa Rosa', en el desvío a Sta. Eulalia, la conozco. Excelente persona -más de un mes nos prestó la plata para la luz y el gas de nuestro ruinoso proyecto hostelero-, y a fé que sus pilinguis eran consumadas lingüistas.

(JollyRoger)

SPQR dijo...

La hostia, M. ¿Cómo se llamaba aquél de Vigo que era amigo de Julio Iglesias y terminó mal por un asunto de drogas? A los 25 años –uno se cree en la cima del mundo-, tenía un director general que todos los meses subía a Galicia. Era recogerlo en el aeropuerto y siempre tenía dos preguntas: adonde vamos a comer ostras y dónde vamos de putas, por ese orden. El caso es que, un día en Vigo ya venía con la segunda contestada; le habían hablado de un sitio “que había nivel”. A la noche, saliendo de Coia y después de muchas vueltas, acabamos siguiendo a otros exploradores que iban para el mismo sitio. Y el destino tiene esas cosas, el dueño del chiringuito me confundió con uno de sus mejores clientes. Mi jefe no preguntaba, pero después de andar una hora buscando el sitio, por todo Vigo, no le cuadraba el tratamiento vip que me (nos) otorgaban. Algún día le contaré cómo acabó todo.

Anónimo dijo...

Lo dicho, que son ustedes niños ricos presumiendo de progres porque tienen que pagar para que alguien se los tire. En el fondo no se para que critican tanto el facherío. Los señoritos dejaban a su mujer en casa y ellos se iban deputas. ¿Qué les diferencia? ¿el talonario?

M. dijo...

No nos interesan sus traumas infantiles.

Anónimo dijo...

Jo, papá como eres.

SPQR dijo...

Pagar, dice. Niños ricos. Jo, anónim@ no se entera. (Me pone la @, queda muy progre.)

Anónimo dijo...

Puede meterse usted la @ por donde más o menos le cuadre, que eso lo sabrá mejor que yo. ¿Qué se supone que hay que entender aquí? Usted comenta que tenía un colega que conocía un garito donde "había nivel", que le confundieron a usted con un cliente habitual y que le dispensaron un trato de favor. Es de suponer que eso significa más carnaza a menos precio. Y yo lo que digo es que comprar personas es esclavitud, se mire por donde se mire y sin ningún tipo de connotación religiosa. Me parece triste que se alardee de ello y me sumo al ejemplo de periódicos como Público que eliminaron de sus páginas cualquier tipo de anuncio sobre prostitución. Como son todos tan listos y además ya conocen de que va el negocio no hará falta que les explique todo lo negativo que conlleva: Tráfico y explotación de personas, explotación y extorsión de menores en bastantes casos, trato degradante y vejatorio y un beneficio que se queda en su mayor parte en manos de los chulos. Podrían añadirse varias historias de terror que les explicarán en cualquier servicio social de ámbito municipal concienciado en ayudar a las mujeres (y hombres, ya que veo que le mola la ambiguedad) prostituidas / os. Es posible que existan vocacionales, pero son las / los menos. La realidad es esta: Los que tienen solvencia, aunque sean cuatro duros, y un estatus de superioridad, aunque sólo sea tener papeles, se tiran a los que no la tienen. No es un libre intercambio entre iguales, es un ejercicio de dominio aprovechando una posición de superioridad. Y por último, me parece muy, muy, muy triste tener que pagar. Pero bueno, eso es lo que tiene ser neoliberal, como ustedes. Tanto tienes, tanto vales.

Anónimo dijo...

algo de razon tiene el ultimo anonimo...reconozcamos que a veces hablas desde el pijismo ese innato que tienes, que si, ya sabemos que no hay mala intencion ,pero...se te ve la casta. Eres progre, pero de cunita bien, y aunque te gustaria conocer el lado salvaje de la vida pues siempre sabes que al otro lado de los problemas estan los brazos amorosos de mama. A mi me gustas asi...en el fondo todos nos reimos con tu aventura M., aunque moralmente no quede bien decirlo.

Ah, este ordenata no pone acentos, lo siento.

M. dijo...

Ni mamá tiene brazos ni papá tiene dinero, pero allá usted los charcos que pisa: ya sabe que yo contesto a los anónimos por puro divertimento socialdemócrata.

PD: Ese ordenador sí pone acentos, sí, lo sabe usted tan bien como yo. Soy pijo, progre, putero y asesino de niñas, pero no me tome por tonto.

SPQR dijo...

La arroba-arrobo era un deferencia hacía usted. Hay que ver cómo se pone. Mire, estoy en casa ajena y vengo aquí a leer a un tipo que escribe de maravilla (lo digo más que nada porque, el chaval no es consciente de ello y lo veo con problemas de autoestima :) ).

Se lo he puesto fácil para que sacara la pata, pero nada, usted hasta el muslo. Niños ricos, niños pijos, presumiendo de progres, teniendo que pagar para que alguien se nos tire, y una lección sobre la prostitución. Oiga, ¿de qué habla? ¿Tiene usted problemas con su novio o novia? Todo esto me recuerda el día en que un listo o lista, muy serio él o ella, acusó al Marqués de putero, mientras los demás mirábamos para otro lado o nos descojonábamos abiertamente. Pues eso, deje de hacer el ridículo. Me da que es un ejercicio de futilidad; a usted siempre le saldrán 115 millones por habitante. Fin a esta estúpida historia.

Anónimo dijo...

Le veo muy sensible a las críticas SPQR. Sobre su deferencia hacia mí debo revocarla de nuevo ya que con las cinco vocales que figuran en la gramática me basta y me sobra. En otras palabras, para el desayuno prefiero donuts, ni ensaimadas, ni empanadas...Tampoco acuso, más bien considero lo escrito una evidencia. Lo que sí demando es coherencia y les hago partícipes de sus propias contradicciones. No se puede votar a George Bush y pedir el cierre de Guantánamo, ni invitar a todo el mundo a tu cumpleaños y luego quejarte de que tu casa está llena de gente, ni ser del PP y decir que estás del lado de los currantes... Creo que con cuatro ejemplos ya lo habrá pillado. Sobre lo de hacer el ridículo, que quiere que le diga, no da la talla. To be continued...